Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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Mundo

Turquía o la democracia suicida

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Al igual que los griegos, que en su democracia clásica condenaron a Sócrates a ingerir la cicuta para matarlo, la democracia representativa padece de instintos suicidas intermitentes. Un nuevo bollo, este con aspecto de donner, ha venido a engordar el descrédito hacia los valores demócratas tras el referéndum acontecido hace escasas semanas en Turquía. Una vez más, la democracia disparándose en el pie.

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Siria: el cuento de guerra de nuestra generación

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Cada época tiene y vive su propia guerra. Nuestros abuelos tuvieron su respectiva guerra mundial y sufrieron sus crueles y fratricidas guerras civiles asociadas. Nuestros padres vivieron, en la televisión y en la propaganda, esa guerra declarada “fría” y sus numerosos conflictos “ardientes” en zonas periféricas (y descolonizadas en paralelo) entre las viejas banderas izquierdistas y derechistas. Y cada uno de estos conflictos fue contado, como tragedia o comedia, por los protagonistas de los mismos, desde el dolor que nunca desapareció o desde la risa de aquello humano que se pudo salvar. Sigue leyendo

La mecánica naranja

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En los Países Bajos se desarrolló el sistema de verzuiling, un modo de segmentar la sociedad por religión o ideología política, en la que cada sector organizaba sus propias instituciones. Al mismo tiempo, fue en este país donde surgiría por primera vez el consociativismo, es decir, la búsqueda de consenso en esta fragmentación social. Además, en los años ochenta se inauguró también allí el poldermodel, con el cual, para resolver las tensiones entre las fuerzas socioeconómicas, se profundizó en la consecución de pactos. Sigue leyendo

[VÍDEO] Siria: la guerra del mundo actual – por Florentino Portero

en Internacional/Mundo/Vídeos por
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Florentino Portero es uno de los expertos más relevantes en el ámbito de las relaciones internacionales en España. Dirige el grado en Relaciones Internacionales y el Instituto de Política Internacional de la Universidad Francisco de Vitoria y es investigador asociado y miembro del Consejo Científico del Real Instituto Elcano.

En tres pequeñas piezas audiovisuales, Portero pone la atención en las siguientes cuestiones.

  • ¿Qué está pasando en Siria?
  • ¿Qué papel está jugando el Estado Islámico?
  • ¿Cómo está viviendo Europa este conflicto?
  • ¿Quiere o tiene que hacer algo la administración Trump en toda esta cuestión?

Parte I

Parte II

Parte III

Habrá que estar atentos

en Internacional/Mundo por
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Empezamos la semana con una congoja amarrada al cuello, la doblamos con un suspiro de alivio y la cerramos con la sensación de que lo peor está por llegar.

El lunes teníamos casi la certeza de que Geert Wilders iba a servirnos un poco de cicuta. Todo parecía indicar que Holanda trasplantaría a Europa la peor cara electoral que vivimos en noviembre en EEUU. En este caso no era imprescindible una victoria. Ni siquiera era necesario que su xenófobo Partido por la Libertad (PVV) lograse los resultados necesarios para formar gobierno.

A primeros de marzo los sondeos ya apuntaban la bajada de las expectativas electorales de Wilders y los suyos y la victoria del Primer Ministro, Mark Rutte, y, sin embargo, la presencia de Wilders  se veía como una amenaza, una más, para la estabilidad de Europa y en Europa. En este cuadro elaborado por Kiko Llaneras para El País del 14 de marzo con datos de Quirksmode podemos observar las tendencias de los principales partidos holandeses en el último medio año.

El miércoles, media Europa contuvo la respiración durante las 13 horas largas en las que nuestros vecinos estuvieron votando. Con el añadido de que ya se sabía que el recuento iba a ser lento, puesto que se iba a hacer de manera manual por temor a los ataques informáticos desde Rusia. Así que durante horas, una vez cerradas las urnas, íbamos a volver a depender de los sondeos, esta vez con datos obtenidos a la salida de los colegios.

Entre las particularidades electorales holandesas está el hecho de que celebran la jornada electoral en día laborable: respetan así los principios y la variedad religiosa del país. Otro elemento interesante es que no hay jornada de reflexión (una antigualla) y, por lo tanto, la campaña se prolonga casi hasta el mismo momento de abrirse los colegios electorales. 

Los debates electorales, tradicionales en esta vieja democracia de la vieja Europa, se celebran constantemente y en cualquier momento. Tanto es así que en las 48 horas previas a los comicios, el lunes, los holandeses pudieron ver un cara a cara entre Mark Rutte y Geert Wilders y una sucesión de debates cruzados entre casi todos los candidatos. Solamente faltó Tunaham Kuzú, líder de Denk (una formación que aglutina el voto de los inmigrantes musulmanes y al que se considera próximo a los intereses de Ankara). Una lección de normalidad democrática.

Y llegaron los resultados. Ipsos, por ejemplo, ofrecía esta proyección media hora después del cierre:

Si lo comparamos con la composición del parlamento saliente…

Elaboración Propia

Era el momento del respiro de alivio del que hablábamos al principio. Parecía lógico y posible que el Primer Ministro, Mark Rutte, repitiese en el cargo, aunque con una coalición de partidos más amplia y, por lo tanto, más complicada. Pero Wilders tenía que conformarse con un segundo puesto a repartir con los Democristianos y los Liberal Progresistas. Una posición que no le impidió afirmar: “somos segundos, hemos ganado”.

La realidad, con el 95 % de los votos escrutados, la podemos ver en este cuadro del Financial Times.

A la vista de que habrá pocos cambios sobre estos datos podemos extraer tres titulares:

  • Mark Rutte podrá formar Gobierno pero tendrá que sumar a más partidos a su coalición y el poder estará más repartido. Sus políticas de ajuste estarán más “controladas” por sus futuros socios.
  • Los laboristas pagan la factura de respaldar al Gobierno de Rutte durante estos años y sus ajustes. De segunda fuerza y alternativa de gobierno pasan a ser la séptima y con casi total seguridad quedarán fuera del ejecutivo.
  • Los xenófobos de Wilders se convierten en la segunda fuerza parlamentaria en solitario y liderarán la oposición. Pero no logran sus mejores resultados ya que en 2010, cuando accedieron al primer gabinete de Rutte, llegaron a sumar 24 escaños.

Nos hemos quitado el susto pero la amenaza sigue ahí. En un mes tenemos la primera vuelta de las elecciones en Francia. Los sondeos mantienen a Marine Le Pen como ganadora en la primera vuelta (23 de abril) con Emmanuel Macron aprovechando el desbarajuste por la izquierda (Benoit Hamon no termina de asentarse como una alternativa real y podría conducir al Partido Socialista a no acceder, por segunda vez en este siglo, a la segunda vuelta) y por la derecha (François Fillón se ha topado con la justicia y todo parece indicar que se dejará fuera de la ronda definitiva a Les Républicains).

En las elecciones presidenciales de 2002, Jacques Chirac, que optaba a la reelección, logró el 19,88% de los votos en la primera vuelta y Jean-Marie Le Pen (el padre de la actual candidata del Frente Nacional) alcanzó el 17,79%, dejando fuera de la elección definitiva al socialista Lionel Jospin, que se quedó en el 16,81%. Aquellos resultados supusieron un pequeño terremoto en Francia. La carrera política de Jospin terminó ese 21 de abril al tiempo que la de Le Pen llegaba a su cima.

El 5 de mayo, en la segunda vuelta, los franceses se envolvieron en la bandera tricolor y votaron en masa por Chirac, que logró un resultado sin precedentes: 25,5 millones de votos y el 82,21% de los sufragios. El líder ultraderechista apenas sumó un punto a sus resultados y con el 17,79% de votos cayó derrotado. Esas elecciones quedaron marcadas por una atípica segunda vuelta en la que, rompiendo la tradición, no se celebró un debate electoral entre los dos aspirantes a la presidencia de la República.

Después llegarán las elecciones en Italia y en Alemania. El Movimiento 5 Estrellas es la principal amenaza en Roma. Y Alternativa para Alemania (AfD) lo es en Berlín. La canciller Angela Merkel se juega buena parte de su legado político en esos comicios. Martin Schulz es, probablemente, el rival más cualificado que el SPD le podía plantear en esta ocasión y, probablemente también, el más correoso socialdemócrata al que Merkel se ha tenido que enfrentar desde que derrotó al por entonces canciller, Gerhard Schröder, en 2005. Ni Frank-Walter Steinmeier en 2009 ni Peer Steinbrück en 2013 estuvieron a la altura.

De lograr la victoria y renovar como canciller, Merkel no sólo conjuraría el peligro que supone la formación ultraderechista de Frauke Petry. Entraría también en la historia reciente de Alemania al ponerse a la altura de Konrad Adenauer (1949, 1953, 1957 y 1961) y de Helmut Kohl (1983, 1987, 1990 y 1994) en cuanto a victorias consecutivas en las elecciones federales. El primero fue canciller durante 14 años y será recordado por reconstruir la Alemania Federal tras la II Guerra Mundial. El segundo permaneció 16 años en el cargo y será recordado por haber logrado la reunificación de Alemania. Merkel cumple 12 años en septiembre y su mandato estará marcado por el férreo control que ha mantenido sobre las políticas de austeridad que ha impuesto en la Unión Europea tras la crisis económica de 2008.

Claro que tras verla el viernes en su visita a Washington, es posible que la recordemos por haber sido la líder mundial que con más contundencia plantó cara a Donald Trump. Su primer encuentro cara a cara, en la Casa Blanca, pospuesto 72 horas por el temporal de nieve que azotó a la costa este de EE UU a primeros de semana ha dejado más imágenes que contenido.

La cara de susto de la canciller alemana tiene, probablemente, tanto que ver con el fondo de las palabras del Presidente de Estados Unidos como por las formas del nuevo inquilino de la Casa Blanca. Un minuto posaron para los periodistas en el Despacho Oval, como es tradición, y Trump fue capaz de no mirar a su invitada en ningún momento. Fue capaz de no responder a sus comentarios. Fue capaz de no saludarla, como suele ocurrir en este tipo de encuentros. Fue capaz, en definitiva, de ignorarla de la manera más explícita que quepa imaginar.

Es cierto que en la rueda de prensa posterior cuidó un poco más las formas y hubo saludo que las cámaras pudieron captar. Pero el mal ya estaba hecho.

Es evidente que Donald Trump está dispuesto a ignorar a sus socios y aliados sin contemplaciones y que, mientras pueda, hará la guerra por su cuenta. Mala noticia. Pero lo peor es que, desde el otro lado del charco, me llegan mensajes poco alentadores. Un buen amigo y fino analista me escribía, esta misma semana (pero antes del encuentro entre Trump y Merkel) que lo peor está por venir porque estamos en un momento difícil.

Coincido con él y habrá que estar atentos.

Astérix en Europa

en Internacional/Mundo por
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La carrera por la presidencia de Francia se ha vuelto emocionante, por lo tanto, preocupante; la corrupción persigue a François Fillon y a Marine Le Pen, mientras que la sombra rusa intentará complicar al socioliberal Emmanuel Macron.

Las encuestas insisten en el triunfo del Frente Nacional en primera vuelta y en su derrota en el ballotage, no está claro aún con cuál contendiente. De todos modos, aunque el triunfo de Marine Le Pen se vislumbra difícil, no es imposible. La victoria holgada de Jacques Chirac sobre Jean-Marie Le Pen en las elecciones del 2002 ya no sirve tanto como referencia; factores como el contexto internacional y asuntos internos como la tensión multicultural o el deterioro del sector agrícola están cambiando rápidamente el mapa social y político.

Así, con el Partido Socialista en crisis y la centroderecha apenas resistiendo, la ultraderecha se eleva como nunca y sorpresivamente también el centrismo.

El triunfo de Le Pen sería un coqueteo con el olvido de las modernas luces y de la vergüenza de Dreyfus o Vichy; el viejo chauvinismo de aldea gala que se encandila con el dorado trote de Juana de Arco puede confinar a Francia y darle una estocada fatal a Europa.

Por otro lado, Fillon tendrá que aceptar que un conservadurismo tendiente a sobrevivir difuminando los límites distintivos del populismo por medio de absorber en parte sus propuestas, podría, en su cinismo, ser útil para desactivar progresivamente la pasión xenófoba, pero como se vio en Reino Unido, es un juego bastante peligroso.

Al mismo tiempo, el europeísmo necesita renovarse y tratar de comprender las causas que atizan el auge de partidos extremistas en casi todo el continente. Por esta razón, Macron, si vence, afrontará uno de los desafíos más grandes de la historia de la Quinta República.

Ante este panorama, Francia ya está recorriendo un camino hacia lo desconocido, hoy más que nunca se hacen reales las palabras del Cardenal Richelieu: “La lealtad es simplemente una cuestión de fechas.”

El 7 de mayo, dos días después de otro aniversario de la muerte de Napoleón, Europa puede estirar o acortar, un poco más, su espera de ser extraida, lo que es seguro, más allá del resultado, es que el ímpetu del aperturismo y el del proteccionismo seguirán fluyendo por sus entrañas friccionando su destino.

 

Los Underwood de Managua

en Mundo/Series por
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A finales del año pasado, Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, se convirtieron en “los Underwood de Managua”.

Este hecho informativo, de reseñable trascendencia debido al juego de tiranteces democráticas que varias naciones latinoamericanas están sufriendo en sus carnes, pasó, sin embargo, de puntillas por la actualidad internacional ya que aquel mismo día Donald Trump se erigía como el 45º Presidente de los Estados Unidos de América.

Quienes están familiarizados con la actualidad internacional y han seguido de cerca las hazañas de Francis y Claire Underwood en la serie “House of Cards” de Netflix, saben que el titular encierra algunos retazos de verdad peligrosamente velados en los acontecimientos que se han ido desarrollando en los últimos años en Nicaragua.

Sin embargo, en este pseudo-análisis comparativo no olvidamos la perspectiva de la serie de ficción, cuya razón de ser es entretener, y la realidad del día a día que afecta y se entromete en la vida de seis millones de nicaragüenses, donde un 75% de los que acudieron a las urnas en el mes de noviembre decidieron que Daniel y Rosario era lo que querían para su país. Sigue leyendo

Finkielkraut: “Es un error leer el presente en clave de un retorno a los años 30”

en Cultura política/Mundo/Pensamiento por
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El filósofo francés de origen judío Alain Finkielkraut ha estado en Madrid hace unos días presentando su último libro, Lo único exacto y, como no podía ser de otra manera, ejerciendo ante los medios de comunicación esa visión de la filosofía que ya señaló Michel Foucault y que consiste en ser vigía y crítico del presente, atento a cualquier pretensión de reducir la actualidad a una explicación enlatada y miope.

Durante la charla que mantuvo con un grupo de periodistas en el Instituto Francés –en la que tuve la suerte de estar– Finkielkraut embistió contra el discurso dominante que ha querido convertir el renacimiento de los nacionalismos y los movimientos antiglobalización en un regreso de los fascismos y de las problemáticas de los años 30 en Europa. Sigue leyendo

Go hard like Vladimir Putin o cómo la música no amansa a la fieras

en Internacional/Mundo/Música por
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Putin ha ganado. La victoria electoral de Trump, la tregua en Siria, la dominación de zonas de Ucrania, las victorias de presidentes pro-rusos en Moldavia y Bulgaria, el mantenimiento de los precios del petróleo, el apoyo creciente de movimientos identitarios en Europa Occidental. El 2017 abría con este gran titular, la prensa de medio mundo proclamaba su triunfo sin paliativos. Obama se marchaba, su alter ego mediático e ideológico (y supuestamente geopolítico), y él se quedaba sine die, pero no solo como presidente todopoderoso en una Rusia denunciada como “oscura y amenazante”, sino supuestamente en los parlamentos y ordenadores de las democracias occidentales. Sigue leyendo

Instatrump

en Internacional/Mundo por
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Donald Trump se ha convertido en el 45º presidente de Estados Unidos, y muchos siguen insistiendo en que representa el fin de una era, pues la supremacía anglosajona habría terminado por propia iniciativa. Los que vienen augurando desde hace décadas el advenimiento de la hegemonía china o la inviabilidad de la globalización vislumbran por fin sus expectativas.

Muchas de las causas señaladas para que este tipo de líder político haya llegado al poder, parecen ajustarse a la realidad; las frustraciones de la globalización o la revancha blanca fortalecen el amparo nacionalista, pero hay una que subyace tanto en el desencadenamiento de este encierre anglosajón como en su explicación: una inmediatez llena de superficialidad solidifica la ignorancia que empuja a entregarse a la imagen audaz, encarnada en este presidente del decreto-tweet. Al mismo tiempo, quienes critican estupefactos esta elección caen en la misma dinámica: el suicidio del imperio, el fin de la globalización o el triunfo de Putin no son más que razonamientos ligeros. Unos necesitan visualizar una política veloz, los otros profetizan el apocalipsis. De este modo, todos apuran un repentino e ineluctable vuelco del sistema con una colosal falta de prudencia. Sigue leyendo

La carnicería empieza ahora

en Mundo por
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¡Menuda ha armado Donald Trump al utilizar el término carnicería en su discurso inaugural de este viernes! El párrafo completo, a medio discurso, es el siguiente:

“Madres y niños atrapados en la pobreza en los centros de nuestras ciudades, fábricas deterioradas que se extienden como lápidas a través del paisaje de nuestra nación. Un sistema educativo rebosante de efectivo pero que priva de todo conocimiento a nuestros jóvenes y brillantes estudiantes. Y el crimen, las pandillas y las drogas  han arrebatado demasiadas vidas y le han robado al país mucho potencial. Esta masacre estadounidense termina aquí mismo y ahora mismo.”

La traducción está tomada de la versión en español de The New York Times y, como vemos, han sustituido la palabra carnicería por masacre, más políticamente correcta. Pero lo cierto es que en la versión orginal el término carnage no deja lugar a dudas. Si el 45º Presidente de los Estados Unidos hubiese querido hablar de masacre, probablemente hubiese usado el término slaughter. Así que parece fuera de toda duda que quería hablar de carnicería.

US President Donald Trump celebrates after his speech during the Presidential Inauguration at the US Capitol in Washington, D.C., U.S., January 20, 2017. (Saul Loeb/Reuters)

Algo lógico, por otra parte, conociendo la retórica habitual del empresario Trump y la del candidato Trump. Ahora tenemos claro, por si alguien tenía dudas, que el Presidente Trump no va a ser diferente.

Probablemente nos va a sorprender siendo un Presidente que haga exactamente lo que ha dicho que iba a hacer. Aquello por lo que ha sido elegido. Es decir, lo que tanto reclaman los electores de cualquier país cuando piden cuentas a sus gobernantes. Los 62.980.160 estadounidenses que votaron por el candidato republicano seguro que agradecerán que su presidente cumpla con lo prometido. Aunque, claro, es posible que las consecuencias que tenga cumplir esas promesas ya no les gusten tanto. Pero ese es parte del juego de la democracia. En 2020 tendrán la ocasión de evaluar la presidencia de Trump y decidir si quieren volver a confiar en él o no.

Donald Trump ya ha dicho que se volverá a presentar a las elecciones de dentro de cuatro años. Nada sorprendente salvo por el hecho de haberlo confirmado en el minuto uno de su primer mandato. Llama más la atención que haya anunciado ya su mensaje de campaña: “Keep America Great” (“Mantengamos America Grande”). Obviamente está claro que Trump se siente más cómodo en campaña que ejerciendo la presidencia. Probablemente es consciente de que el ejercicio del poder tiene más sinsabores que alegrías.


Y, en su caso, los sinsabores han llegado antes incluso de que se alojase en la Casa Blanca. Antes de sentarse ante el Escritorio Resolute del Despacho Oval para firmar las primeras órdenes ejecutivas con las que empezar a desmontar el legado Obama. ¿Te acuerdas? El primer presidente negro del país. Aquel de los grandes discursos. El mejor visto en el resto del mundo. El del servicio médico para todos los estadounidenses.

Decía que los sinsabores han empezado pronto. Tres días después de las elecciones, el 11 de noviembre pasado, David Brooks aseguraba en The New York Times que en un año Trump renunciará o será sometido a impeachment, ese proceso para destituir a los cargos federales en EE UU. El mismo que se ha utilizado tres veces contra otros tantos presidentes a lo largo de 228 años de historia. Una contra Andrew Johnson (el sucesor de Abraham Lincoln) en 1868. Otra contra Richard Nixon en 1974 y la última contra Bill Clinton en 1998. Nixon terminó renunciando antes de que el impeachment llegase a votarse. La única dimisión de un presidente en ejercicio como sabemos a lo largo de la historia. En las otras dos ocasiones, la votación fue favorable a los intereses de los inquilinos de la Casa Blanca.

No parece pues que Trump tenga demasiados motivos para estar preocupado. Sobre todo porque cuenta con las dos cámaras claramente a su favor. En la Cámara de Representantes, los republicanos tienen 241 congresistas frente a los 194 de los demócratas. En el Senado, hay 52 miembros republicanos, 46 demócratas y dos independientes. Muchos de los legisladores no están cómodos con Trump en la Casa Blanca pero lo estaban menos con Obama. Así que no es probable que se dejasen llevar hacia un impeachment que sería histórico. Otra cosa es cuanto de fácil le vayan a poner la gobernanza a su jefe de filas. Eso habrá que verlo.

Pero parece fuera de dudas que las fuerzas opositoras a Trump van a intentar ponerle contra las cuerdas en todo momento. Y no lo digo por las manifestaciones de este sábado, por más numerosas que hayan sido. Lo digo por esa presión que supone estar con el aliento de los jueces y de las cámaras siempre en el cogote. Change.org tiene abierta una recogida de firmas contra Trump a la que le faltan (a las 9 de la noche de este domingo) poco menos de 60.000 firmas para salir adelante. Impeahdonaldtrumpnow.org es otra web abierta recientemente para darle pasaporte al Presidente. Y seguro que habrá más iniciativas parecidas. Como dice Matea Gold en The Washington Post, La campaña para echar al Presidente Trump ha comenzado.  Una visión con la que coincide Melissa Chan desde las páginas de la revista TIME.

Pero me llama la atención que los demócratas, el Partido Demócrata, esté desaparecido desde que Hillary Clinton admitió su derrota. Dónde se han metido. Qué están haciendo para ser la oposición a un presidente al que odian más de lo que le temen. Nada. Han sido borrados del mapa político por el huracán Trump.

En su primer discurso como Presidente, Franklin Delano Roosevelt dijo aquello de que “A lo único que hay que tener miedo es al propio miedo”. Los demócratas se han olvidado de las palabras de su presidente estandarte y le tienen miedo a todo. O esa impresión dan. Una parte de los estadounidenses también han olvidado las palabras de FDR y están demostrando que le tienen miedo, mucho miedo, al Presidente Trump. Como buena parte de los países del mundo, por otra parte.

Tal vez Francis Fukuyama está preparando un nuevo libro para matizar aquel que publicó en 1992, El final de la historia y el último hombre. Tal vez, el ciclo victorioso y hegemónico de la democracia liberal que el proclamó entonces tras la caída del Muro de Berlín y el final del comunismo y de la Guerra Fría, haya durado apenas un cuarto de siglo y ahora se abra un ciclo nuevo, todavía por definir, por teorizar, por etiquetar.

Es posible que, como acaba de decir Donal Trump en la escalinata del Capitolio, esta masacre, esta carnicería estadounidense haya terminado aquí mismo y ahora mismo. Pero no es descartable que la verdadera carnicería no haya hecho más que empezar. Una carnicería que no lleve, precisamente, a los Estados Unidos a estar primeros, ni a ser grandes, o más grandes.

Es muy posible que la carnicería empiece ahora y habrá que ver a quién se lleva por delante.

Polonia: la contrarrevolución conservadora en el siglo XXI

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  1. Europa y la identidad nacional

El 13 de septiembre de 2016 el Parlamento europeo, en sesión monográfica y extraordinaria, se reunió para debatir, y condenar, la considerada como “deriva autoritaria” del Gobierno de Polonia, dominado desde el año anterior por el partido conservador Ley y Justicia (Prawo i Sprawiedliwość, PiS). Se denunciaba, especialmente desde los grupos socialistas y liberales de la Eurocámara, el proceso de crecimiento de sus posturas eurofóbicas contrarias a los Derechos humanos. Así se cuestionaban públicamente, y en primer lugar, sus intentos de reforma unilateral del Tribunal constitucional; en segundo lugar, el control de los medios de comunicación, tanto  públicos como privados; en tercer lugar, su postura antiinmigración contraria a la acogida de refugiados; y en cuarto lugar, sus medidas de protección de la Familia natural y de limitación del aborto. Sigue leyendo

25 años sin la URSS: El comunismo “mata, mata”

en Historia/Mundo por
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El 8 de diciembre de 1991, los presidentes de la repúblicas soviéticas que conformaban la URSS estamparon su firma sobre Tratado de Belavezha, con el que certificaban lo que, después de la caída del Muro de Berlín, era ya una evidencia: el fracaso del proyecto comunista en el siglo XX. Aunque los coletazos de la utopía proletaria llegan hasta nuestros días.

La disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y la apertura al mundo de los pueblos que la conformaban permitió al mundo recordar muchos horrores que se creían enterrados desde el fin del Nacionalsocialismo, y descubrir otros aún mayores. Con motivo de esta efeméride reproducimos la siguiente reseña:

En una ocasión, el tan olvidado pero afamado miembro del círculo La desesperación del té –que reunió en la Residencia de Estudiantes de Madrid a ilustres artistas y literatos españoles contemporáneos– Pepín Bello, tras conocer la influencia ideológica que ejerció María Teresa León en su querido amigo Rafael Alberti, se preguntó: “¿Cómo alguien capaz de reflexionar se puede hacer comunista? Es la mayor negación de la libertad, algo repulsivo”.

Esta iluminadora inquietud de Pepín también nos la podríamos hacer nosotros, incluso la propia historia, cuando advertimos banderas comunistas en cualquier manifestación contra los recortes del Estado democrático. Pero la mayoría, paradójicamente, no lo cuestiona. Pues bien, hagamos un experimento: ¿qué pensarían ustedes si vieran en una manifestación democrática a personas con banderas o indumentaria nazi? Probablemente la crítica o la repulsa más vomitiva serían unánimes en la sociedad contra aquella expresión de la barbarie y crímenes del nazismo. Sigue leyendo

Las cuatro claves de la victoria de Trump, según Florentino Portero

en Elecciones EEUU 2016/Mundo por
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Ya han pasado dos semanas desde el acontecimiento mundial de la llegada de Trump a la presidencia de la primera potencia mundial. Empieza a ser momento de acallar al gallinero y extraer algunas claves que permitan, más allá de la consternación (poco amiga de la reflexión), comprender qué es lo que ocurre y poder, así, actuar y pensar en consecuencia.

Decía Valentín Carrera, en un artículo publicado en esta casa, que desde el mero análisis de los datos demográficos de las votaciones en EEUU, se advertía una importante fractura en la sociedad estadounidense, que habría permitido la llegada al poder de un líder populista como Donald Trump.

Ahora bien, ¿qué características tiene esta fractura? Casi como una respuesta, el experto en relaciones internacionales Florentino Portero dio la semana pasada algunas pinceladas sobre la sociedad estadounidense que pueden ayudarnos a comprender de qué hablamos cuando hablamos de esta fractura. No basta con constatar los datos, sino que es necesario darles un contenido y un significado: Sigue leyendo

Al César lo que es del Zar

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Una semana después de anunciar su intención de contribuir con 140 soldados a la fuerza de la OTAN desplegada en Letonia, el gobierno italiano encabezó, durante la cumbre del Consejo Europeo, al grupo de países contrarios a sancionar a Rusia por sus recientes acciones en la guerra de Siria.

La segunda decisión se comienza a entender cuando se observa la reciprocidad comercial; más de 500 compañías italianas operan en Rusia que, a su vez, es el suministrador del 30% del gas y del 15% del petróleo de Italia. Sigue leyendo

Trump no ha ganado las elecciones

en Elecciones EEUU 2016/Mundo por
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Déjenme que empiece por el principio. Donald Trump no ha ganado las elecciones. El 20 de enero de 2017, a las 12 del mediodía jurará su cargo como 45 Presidente de los Estados Unidos en la escalinata del Capitolio, pero Trump no ha ganado las elecciones. En el ángulo oscuro de su casa de Chappaqua (Nueva York), silenciosa desde el miércoles 9 de noviembre y comenzando a coger polvo está la única responsable de que Donald Trump sea el sucesor de Barack Obama en la Casa Blanca: Hillary Clinton. Sigue leyendo

[RÉPLICA] Donald Trump, o el poder del pueblo

en Elecciones EEUU 2016/Mundo por
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Respecto del artículo publicado esta mañana por  Francisco Delgado Iribarren me gustaría puntualizar algunos puntos que considero relevantes: Sigue leyendo

Donald Trump o el poder del pueblo

en Elecciones EEUU 2016/Mundo por
Tiempo de lectura: 3 minutos

Lo que a muchos parecía imposible se ha hecho realidad. Donald Trump ha sido elegido democráticamente -conviene subrayarlo-, presidente de los Estados Unidos. De este hecho impepinable podemos extraer muchas, ¡muchísimas!, lecciones (de humildad, como todas): Sigue leyendo

La elección de la identidad

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Nacionalismo identitario vs. liberalismo progresista como dialéctica ideológica en el siglo XXI

Una convocatoria electoral, intrascendente tradicionalmente, señaló la esencia ideológica de la Identidad colectiva en el nuevo tiempo histórico de la Globalización (o Mundialización, en un sentido más completo).

La elección del nuevo Presidente de Austria en 2016, cargo más honorífico y representativo que ejecutivo, llenó las portadas de la prensa de medio mundo. Norbert Hofer, del nacionalista FPÖ, y Alexander Van der Bellen, del minoritario partido ecologista, se disputaban en una reñida segunda vuelta un cargo que durante medio siglo a casi nadie importó. Por primera vez en la Europa postbélica, un candidato más allá de la derecha tradicional podría convertirse en Jefe de Estado de un país occidental. Sigue leyendo

La ucronía de Ucrania

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Uno de los principados más grandes y ricos de la Europa medieval fue la Rus de Kiev, gracias a su capacidad de comerciar con Europa y con Asia. Sin embargo, la disgregación interna, las invasiones y las nuevas rutas con oriente causadas por las cruzadas, desencadenaron su decadencia.

Kiev, aunque ya no volvería a ser la gran capital eslava, fue el origen de la historia de Rusia y de Ucrania, base de una imbricación asimétrica en favor de la primera, destinada a ciclos de mayor o menor adyacencia que han pasado por el amparo, la absorción y la influencia. Sigue leyendo

Protagonistas de nuestra historia (Manifiesto Elecciones EEUU)

en Cultura política/Elecciones EEUU 2016/Mundo por
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Estados Unidos, 2016

La inminencia de las elecciones  ha puesto en evidencia una cruda realidad: en el país de las oportunidades, mientras los más dotados de recursos prosperan, otros muchos luchan por sobrevivir. Nuestro país se apoya en la convicción de que el trabajo duro y la iniciativa personal garantizan la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Hoy esa promesa parece fallar. Sigue leyendo

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