Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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Cultura política

El mito y el pecado del revisionismo

en Asuntos sociales/Cultura política por
Una visión romántica de la Conquista de América.
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Ayer volví a leer el excelente artículo de Santiago Huvelle, El Espejo de América. En él relata cómo el Western es algo más que un género en los Estados Unidos de Norteamérica: es su propio mito. Y presentaba también de forma a la vez rápida y clara, la devaluación del mito en la cultura cinematográfica que le dio esplendor. Hoy se vuelve a retomar, especialmente en las series. Lo que para el autor evidencia un interés renovado por arraigar la propia cosmovisión americana.

Porque, en el fondo eso es el mito. Todos los países tienen sus mitos, todas las profesiones, todos los hombres. Porque el mito dice algo de nosotros mismos, de nuestra cultura, que escapa de los sesudos libros de historia nacional. Estados Unidos necesita del Western –y hasta cierto punto de los superhéroes– para completar algo que la historia no dice: su vocación nacional, su forma de ver el mundo… el relato de fondo, más allá de la propia historia, que da sentido a su historia. Sigue leyendo

Becerros de Oro: la pregunta por el hombre

en Antropología filosófica/Cultura política/Pensamiento por
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Teilhard de Chardin advertía que el peligro mayor que puede soportar la Humanidad «no es una catástrofe que venga de fuera, no es ni el hambre, ni la peste, es más bien aquella enfermedad espiritual, la más terrible porque es el más humano de los azotes, que es la pérdida del gusto de vivir».

El filósofo francés viene a decir que muchas de las grandes amenazas del presente tienen su origen en la forma en que nos enfrentamos a los dilemas que, desde el inicio de los tiempos, han plantado cara a nuestra curiosidad. Por ello, el valor que se le concede a la vida humana tiene mucho que ver con la manera de responder a las mismas preguntas que ya se hacían en la Antigua Grecia: ¿De dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿tiene sentido nuestra existencia? Sigue leyendo

Autodeterminación: la verdadera y la falsa

en Cataluña/Cultura política/España por
derecho a la autodeterminación de los pueblos
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El lamentable espectáculo público al que venimos asistiendo estos días (¡y lo que nos queda!) nos lleva a reflexionar sobre conceptos fundamentales, como la autodeterminación, cuyo significado nos parecía hasta hace poco inequívoco. Asistimos a fenómenos si no totalmente inexplicables al menos completamente inusuales. El pasado 8 de octubre, en Barcelona, casi un millón de pagadores de impuestos vino a reclamar a quienes los administran y viven de ellos no que renunciasen a sus privilegios, sino que, por favor, se quedara todo como está.

Éstos, como es bien sabido, se hallan embarcados en un proceso (el “prusés”) solo comparable en incógnitas al viaje de Colón (del que, como ahora, lo único que se sabía seguro al comenzar es que estaba financiado con fondos públicos), y sobre cuyas motivaciones (¿sentimentales?, ¿económicas?,…) posiblemente ya ni sus propios promotores están seguros. La clave del asunto está en la autodeterminación, concepto que, pensábamos, se refería a la capacidad de decidir por uno mismo. La RAE precisa que estas decisiones pueden darse en un plano personal o bien en referencia a una colectividad política. Sigue leyendo

El hogar catalán y el castillo español

en Cataluña/Cultura política/España por
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El problema catalán ha puesto sobre la mesa una clásica cuestión política que tiene que ver con nuestro entendimiento de qué es una democracia. Montesquieu y Rousseau ilustrarían dicha cuestión de manera paradigmática. Permítanme reconstruir la polémica entre ambos mediante la metáfora del castillo y del hogar. Metáfora que remite a la vida castellana, serena y apacible, de Montesquieu en La Brède y a la vida errante, agitada y desgraciada, de Rousseau. Perseguidor infatigable de un hogar utópico que colmase su yo, fuese el de una república al modo de Esparta o el de un grupo familiar, autónomo y autosuficiente, como el de Clarens.

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Contra el movimiento de los astros

en Cataluña/Cultura política/España por
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Fue Hannah Arendt quien señaló el origen del término revolución. Contra lo que pudiera parecer, la adopción de la palabra revolución no venía a significar un movimiento de ruptura, una sacudida violenta e imprevista impulsada por un puñado de voluntades encendidas, sino, precisamente, un devenir de fuerzas que escapan a todo control del ser humano, irresistible, como el movimiento de las estrellas en el cielo nocturno.

Arendt utilizaba esta imagen para explicar la experiencia de la Revolución Francesa y el descubrimiento de sus impulsores y protagonistas de haber desatado unas fuerzas de la historia del todo desconocidas hasta entonces. Tanto escapaba el fenómeno de la revolución a una mera relación de causa y efecto que los mismos que la habían puesto en marcha acabaron siendo devorados por ella, para ser sucedidos por nuevos líderes que al poco terminarían también pasando por el cadalso.

Los acontecimientos de los últimos días en Cataluña y las reacciones que uno, como espectador, alcanza a observar y meditar, dan cuenta de que el famoso procés catalán va adquiriendo el tono y las dimensiones de un movimiento revolucionario. Por todas partes veo amigos y personas que en una situación cualquiera hubieran permanecido al margen de cualquier problema político, y que, poco a poco, van siendo arrastrados por el movimiento inefable de unos astros que –como una mueca de la historia– en Barcelona se han hecho omnipresentes. Sigue leyendo

Por qué el procés en Cataluña no es democrático

en Cataluña/Cultura política por
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Los sucesos de los últimos días en Cataluña tienen el aroma de un destino trágico. La persistencia de mis paisanos en avanzar hacia el abismo –creo sinceramente que lo es– nos deja al resto de catalanes con la sospecha de que algún dios se ha conjurado contra nosotros y de que la caída en las garras de las más ocultas fuerzas de la historia fue anunciada mucho antes de que empezara la obra, antes de que se pudiera hacer nada para evitarlo.

Acentúa su carácter trágico la dificultad para encontrar en todo ello culpables en el sentido más grave del término. No dudo ni por un momento de que, salvando un puñado de actores interesados a quienes sí es atribuible responsabilidad grave, la inmensa mayoría de quienes abogan por la ruptura con España a costa de la ruptura de la ley –entre ellos amigos y personas cercanas a mí– lo hacen en nombre del bien y de la democracia, sin saber que las fuerzas que están dispuestos a liberar no traerán ni lo uno ni lo otro. Sigue leyendo

El consenso político, ¿valor o disvalor?

en Cultura política/Pensamiento por
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Una de las características aparentes del pensamiento posmoderno en relación al tema de los valores es la aparente negación de éstos, o al menos de su validez universal.

Decimos aparente porque en realidad los valores, como predican algunos de la materia, ni se crean ni se destruyen, solo se transforman, aunque sea en disvalores. Y es que no puede haber teoría alguna, ni ausencia de ésta, sin referentes que pretendan llegar a ser comunmente aceptados, del mismo modo que, respecto de la religión, nos anunció Chesterton que la descreencia en Dios deriva en creencia en “cualquier cosa”. En realidad nuestro mundo precisa, como cualquier otro, de los tan manidos valores, y de hecho tira de ellos, adaptándolos a los usos y maneras que al momento convienen. Sigue leyendo

El vademecum contra la tiranía de Snyder

en Cultura política/Pensamiento por
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Timothy Snyder es profesor en la Universidad de Yale. Hasta hace algunos meses ignorábamos completamente su existencia, pero he llegado hasta él porque quería leer algo inteligente acerca del peligro anti-democrático que constituyen los nuevos modelos políticos occidentales. Era, por lo tanto, inevitable que un título como On Tyranny. Twenty Lessons from the Twentieth Century (en español Sobre la Tiranía, publicado por Galaxia Gutenberg) despertase mi atención. Sigue leyendo

Los dos círculos de la democracia

en Cataluña/Cultura política/Pensamiento por
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Perdonen que uno vuelva al manido tema catalán, pero si una virtud tiene tal turbamulta es permitirnos pensar qué es y qué no es una democracia, explorar y llegar a comprender mejor nuestro sistema político y, quizá lo más importante, sus límites. Aquel punto más allá del cual nos precipitamos al vacío.

El manido tema catalán me ha llevado a percibir que nuestras democracias representativas giran en torno a dos círculos. Uno sería lo que cabe denominar el círculo liberal. Este estaría vinculado con el imperio de la ley, la división de poderes y el pluralismo. Es un círculo yo diría que oscuro, que solemos pasar por alto, pero en el que reposa el significado más profundo de nuestra democracia. Es decir, aquellas ideas y procedimientos que, decantadas por siglos de luchas y conflictos, nos han permitido alumbrar un sistema de libertad en el que tenemos el derecho, como diría Odo Marquard, a ser diferentes sin sentir miedo. Sigue leyendo

La paradoja de la memoria histórica

en Cultura política/Pensamiento por
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Se nos ha dicho por activa y por pasiva que esta es una generación que pretende para sí misma el haber aparecido en medio de la nada. Una generación completamente desvinculada de su propia historia, desligada de sus tradiciones y recorrido histórico, “injusta” para con sus mayores, descastada. Sigue leyendo

Vargas Llosa: “Creer que el mercado resuelve todos los problemas es ser dogmático”

en Cultura política/Pensamiento por
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Por una cabriola de mi agenda laboral, a este plumilla le ordenaron pasar la mañana con un Premio Nobel de Literatura, el peruano Mario Vargas Llosa; un tan reputado como polémico filósofo, Antonio Escohotado; y un columnista y tertuliano de esos que, no sin mérito, están ahora tan de moda, Jorge Bustos. El tema: ¿Qué es el liberalismo? El lugar: la inauguración de la Escuela de Verano de Ciudadanos 2017, que lleva por título #LiberalismoEsProgreso.

Habida cuenta de que España, como casi todos los países occidentales, forma parte de esto que llamamos la “democracia liberal“, y que este es el sistema contra el que se han articulado los nuevos movimientos populistas y nacionalistas a lo largo y ancho de Europa y América durante los últimos años, el tema es más que pertinente.

¿Qué es lo que tenemos? ¿Qué es lo que pretenden disolver los nuevos “antisistema”? ¿Hacia dónde avanzan los movimientos políticos que abogan por más liberalismo, como es el caso de Ciudadanos en España o Macron en Francia? ¿Es esta una vía eficaz para frenar a los populismos? ¿Cuáles son sus valores, su propuesta? Sigue leyendo

La Ultralidad

en Cine/Cultura política/Pensamiento por
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Aunque no sea muy ortodoxo, ni tampoco muy recomendable, me gustaría empezar este artículo avisando de que varias de las polémicas que surgirán en los siguientes párrafos llevan meses fuera de circuito. Sin embargo, a pesar de que esta aparente ser una estrategia poco inteligente, me parece que permite analizar esas mismas polémicas con mayor profundidad y, sobre todo, nos ayuda a mirar los problemas venideros con un ánimo más democrático

Pretendo fijarme en un pequeño detalle de Los odiosos ocho, la película de Quentin Tarantino. El filósofo Slavoj Zizek ya utilizó la película para escribir un provocador artículo que reflexionara sobre el antioccidentalismo de algunos refugiados que llegan a Europa. En el inicio de ese artículo, Zizek narra una escena de la película, ambientada unos años después de la Guerra de Secesión norteamericana, en la que el Mayor Warren, un soldado negro de la Unión, describe a un antiguo general confederado que “mató al racista de su hijo, responsable de muchas muertes de negros”, después de haberlo obligado a caminar desnudo en medio de un frío gélido y de haber abusado sexualmente de él, bajo la promesa incumplida de entregarle una manta si acataba sus órdenes. Así, concluye Zizek, “en la lucha contra el racismo tampoco hay buenos tipos, están implicados todos con la máxima brutalidad”. Sigue leyendo

Stefan Zweig y la reconstrucción de Babel (II)

en Cultura política/Pensamiento por
Tiempo de lectura: 11 minutos

Si llevamos todo lo dicho sobre el ámbito individual (en la primera parte de este ensayo) al ámbito de lo social, podemos entender el sueño europeo de Zweig. Los Estados Unidos de Europa son el fruto de esta tensión constructiva entre la identidad nacional (reflejo de la ciudadela interior del yo) y la fraternidad social (reflejo de la humanidad común desvelada en la cultura).

Para el viejo continente, que comparte una misma tierra y una misma base cultural, Zweig no auspiciaba ni las luchas modernas y fratricidas nacidas en la edad moderna con la insurgencia de los Estados nacionales ni un modelo comunista totalitario que fundiese las identidades en una construcción política sin historia ni memoria.

Al contrario, en lo que soñaba era exactamente aquello que se firmó hace 60 años en Roma entre Francia, Alemania e Italia y que, de hecho, representaba la idea de Wilson de la Sociedad de Naciones mejorándola a nivel europeo. La Europa unida es, para Zweig, el modelo político más consonante con la verdad del hombre europeo. En este último, de hecho, como en el resto de los hombres, conviven dos fuerzas: la egoísta y la altruista. Sigue leyendo

Stefan Zweig y la reconstrucción de Babel (I)

en Cultura política/Pensamiento por
Tiempo de lectura: 9 minutos

El propósito de este breve texto es arrojar algo de luz sobre lo que Stefan Zweig puede decirnos hoy a nosotros como hombres y como europeos. Los escritos a los que nos referiremos son de su autobiografía, El mundo de ayer; una serie de escritos publicados tras su muerte bajo el título Europäisches Erbe (traducido al español con el título El legado de Europa); y algunos artículos e intervenciones explícitamente referidos a Europa, recogidos en italiano en el libro Appello agli europei.

Como podrán ver, el recorte que implica la crítica nos obliga a prescindir de escritos más conocidos como, por ejemplo, Momentos estelares de la Humanidad. Al fin y al cabo, el objetivo de este análisis no es otro que poner las cosas en claro: desprenderse de lo superfluo y resaltar lo esencial. El crítico, como el artista, obtiene un vistazo de la realidad y aumenta la presión arterial de los eventos, de los objetos, para que su verdad aparezca de modo patente al lector y al espectador. Sigue leyendo

Elogio al fracaso

en Cultura política/Pensamiento por
Tiempo de lectura: 4 minutos

No te engañes. Tú también has fracasado, y volverás a hacerlo. No maquilles tu derrota con una fotografía de Instagram. Te negaron aquel beso, ese trabajo, aquella victoria e incluso aquella sonrisa que tanto necesitabas. Pero, ¿sabes qué? No importa. Se terminó huir del fracaso.

Carlos Fernández, mítico ex community manager de @policía, me dijo en una ocasión que “nadie es tan guapo como en su Facebook, ni tan feo como en su carnet de identidad”. Es una metáfora fabulosa para reflejar que la realidad no es blanca o negra. El éxito y el fracaso confluyen, y se necesitan el uno al otro. Sigue leyendo

Un mundo conversable

en Cultura política/Pensamiento por
Tiempo de lectura: 4 minutos

En ese fondo inabarcable de relatos que nos legó Grecia, hay uno que cuenta que Zeus, apiadándose de Alcyone y Ceyx –a quienes había condenado a tomar la forma de pájaros alciones–, decretó que durante unos pocos días del solsticio de invierno, en medio de las inclemencias de la estación, se produjera la calma para que pudieran construir sus nidos y resistir así a los embates del clima.

Desde entonces, los días alciónicos han sido imagen recurrente para referirse a esos momentos de aparente inactividad, de tregua con las duras pruebas del día a día, que resultan sin embargo fundamentales para acometer la tarea de vivir y sobrevivir en medio de esto en lo que consiste ser-humano, que es primordialmente ser-en-relación o, mejor aún, ser-en-conversación. Sigue leyendo

Lucha que te lucha

en Asuntos sociales/Cultura política/Educación por
Tiempo de lectura: 12 minutos

Este artículo se propone una tarea novedosa: utilizar el razonamiento de la filosofía política no para atacar las grandes cuestiones generales sino para responder a los problemas pequeños, aquellos que pueden ser confrontados con los datos. Hacer algo así como filosofía política a nivel municipal, a partir de una problemática concreta: la que gira en torno al pago de las actividades extraescolares.

Soy profesor universitario y padre de niños en edad escolar así que, posiblemente, haya sesgo subjetivo en lo que voy a decir pero… el inicio de curso me resulta fascinante. Diera la sensación de que la vida misma coge impulso en cada nuevo septiembre y, pese a que fácticamente sabemos que no es del todo así, no deja de ser esperanzador el que unos pocos cambios y movimientos en nuestras existencias sean capaces de generar tantas ilusiones. Sigue leyendo

George Steiner: “No nos quedan más comienzos”

en Columnas/Cultura política/Dialogical Creativity/Pensamiento por
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Qué comienzo. Qué primera frase para romper el silencio. Qué confesión. Qué contradicción es comenzar un libro con las palabras: «No nos quedan más comienzos». Gramáticas de la creación. «En las cosas, naturales y humanas, el origen es lo más excelso», continúa. Sabor finisecular y pesimista. Expresa el «cansancio esencial» de Occidente, a cuyas espaldas queda un siglo XX cargado de promesas y traumatizado por las guerras mundiales y el fracaso de las utopías. Demasiadas promesas incumplidas: el milagro de la educación y la organización del estado moderno, el milagro de la ciencia y la tecnología, el milagro de la economía y el paraíso del bienestar.
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Los Godos de Pérez-Reverte

en Cultura política/Pensamiento por
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Leí hace bastante tiempo un artículo de Pérez-Reverte, terriblemente lúcido, llamado “Los Godos del emperador Valente”. En él enuncia las sombras que se ciernen sobre Europa, fruto de la amenaza terrorista, la presión migratoria y sus debilidades internas, en un audaz paralelismo con la caída del Imperio Romano, para acabar sentenciando:

“El problema que hoy afronta lo que llamamos Europa, u Occidente (….)  es que (…) tiene fecha de caducidad y se encuentra en liquidación por derribo. Incapaz de sostenerse. De defenderse. Ya sólo tiene dinero. Y el dinero mantiene a salvo un rato, nada más”. Sigue leyendo

¿Por qué nos “pierde” la política?

en Cultura política/España por
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Este fin de semana he asistido al “estreno” de un nuevo partido político en España.

Quizás por lo prematuro del proyecto y por respeto a aquellos que han consagrado y consagrarán una cantidad ingente de horas repletas de sinsabores y algún que otro chupito de alegría, me abstengo de mencionar nombres propios. Mantengo a fuego la política de enumerar fallas y aciertos intuidos al mismo tiempo que intento salvaguardar la identidad del reo. Sigue leyendo

La desigualdad duele

en Cultura política/Pensamiento por
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Todos estaremos de acuerdo en que la desigualdad forma parte de la naturaleza social del hombre. A lo largo de la historia ha habido en todas las civilizaciones condiciones de desigualdad, ya sea por esclavitud, castas, estamentos o clases sociales. Ya lo dijeron Rousseau o Tocqueville. Parece que aunque seamos libres e iguales por naturaleza, incluso buenos, estamos avocados a sumirnos en esas diferencias sociales que rechazamos profundamente y que, sin embargo, chocan continuamente con nuestro deseo de diferenciarnos, de autoafirmarnos, de ser otro diferente de ese uno que tengo delante.

Antes de esta época a la que llamamos moderna, nuestros hermanos los hombres no estaban obsesionados con la desigualdad, sencillamente porque entendían que había unas desigualdades que debían ser asumidas.

El cambio decisorio se produce en Europa en los siglos XVI y XVII, con la aparición de la Teoría de los Derechos Naturales, una corriente filosófica y jurídica que promulgaba que todos los hombres son libres e iguales. El único “pero”, dirían posteriormente, es que están encadenados por las estructuras sociales y la división de la población en estratos. En definitiva, surgiría de dicha teoría un planteamiento de la desigualdad como si se tratase de una realidad exclusivamente creada por el hombre.

A partir de ahí se entiende el marxismo o el comunismo como respuesta (por utópica que sea) a esa construcción humana articulada y sostenida por la más absoluta maldad de los gobernantes e instituciones. Y se debería llegar a una conclusión casi evidente: “si la igualdad depende de las estructuras sociales, entonces se puede lograr la utopía”.

A día de hoy afrontamos la desigualdad de la misma manera: en términos de condiciones sociales. Parece que si cambiáramos determinadas condiciones o estructuras sociales, no habría paro, no habría machismo, no habría pobreza, no habría, no habría, no habría, si hubiera, si hicieran, si quitaran…

En cierta medida, todo esto no deja de tener una base real. Sin embargo, hay un problema en esta forma de contemplar la desigualdad que podemos entender a partir de nuestra experiencia: me doy cuenta de que soy más o menos inteligente que otro, se me dan mejor o peor las relaciones sociales, he nacido guapo o feo…

¿Se imagina que su compañero de trabajo un día se quejara a su jefe porque no es justo que usted tenga proyectos de mayor responsabilidad? Todo porque tiene usted unas habilidades concretas que él no posee y que, por lo tanto, no juegan en condiciones de igualdad.

O que, por favor, que se callen los listos en clase, que si participan unos pocos y dejan en evidencia a los que no lo hacen, crean desigualdad. O que tiene que haber un equilibrio numérico entre hombres y mujeres en una empresa. Se asocia, sin razonar, que todo eso una ofensa. Como si la dignidad de esas personas dependiera de sus capacidades.

Es necesario recordar que el hombre es un ser complejo y libre y que, por lo tanto, hay muchas cosas que nos vienen dadas y muchas decisiones (diría la gran mayoría) que quedan al margen de lo que unas estructuras sociales puedan o dejen de controlar. Asumir lo que somos no es resignación, es realismo.

Y es que si vamos a nuestra experiencia y a lo que un profesor mío muy querido llama “la inteligencia del pasado”, nos damos cuenta de que estamos metiendo todo en el mismo saco. La lucha política por la igualdad de derechos y oportunidades, bien. Pero esa lucha casi histérica por dividir todo en la mitad, la discriminación positiva o esa cultura de odio hacia lo que no es lo mío o lo que no tengo, refleja un juicio nublado por la ideología, que toma una parte de la realidad y la convierte en muestra absoluta de la que extraer un juicio, también absoluto.

La sociología se ha dedicado a estudiar estos cambios estructurales, pero esta ciencia social tiene –o debería tener– bien claro que el hombre y los fenómenos sociales no se explican únicamente por las estructuras que dan cauce o coartan ciertos aspectos de la vida pública o privada.

Seamos claros, lo que a menudo pedimos, en el fondo, es que se nos solucione la vida, que seamos felices y que otros lo sean. Porque si no a nosotros, los posmodernos, no se nos iría la vida en el tema de la desigualdad como a menudo parece. Y es una petición curiosa: por una u otra vía, el hombre acaba siempre buscando algo externo que dé respuesta a su existencia.

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