Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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Cataluña

Los Pujol

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Reconozco que me siento fascinado sobre la familia Pujol. Hay algo de tragedia griega en Jordi Pujol jr alardeando de sus coches cuando está prestando declaración: la hybris griega sin disimulo contra un intento de Leviatán moderno qué no sabe qué cara poner.

Y como la vida sigue, me compré un Mercedes. La madre superiora pidiendo dos misales. No me digan que no es digno de una obra de teatro, es difícil no percibir el aspecto escénico de todo esto. Sigue leyendo

El golem catalán

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El misticismo judío ha mantenido con vida durante siglos las historias relativas al golem.

Hablamos de un gigante de barro que al meterle el shem -palabra divina continente del nombre de Yahvé- en la boca, “una chispa” animaba al barro y este operaba y actuaba conforme a las órdenes de su valedor.

Existe una leyenda en la ciudad de Praga que dice que en la Sinagoga Staranová -una de las más antiguas de Europa- en el desván, yace inerte, desgastándose a favor del polvo, el golem del Rabino Yehuda Loew. El gran Maharal de Praga, que así es como se le conoce hoy en día, fue el responsable de darle vida a este “monstruo” de arcilla con la intención de proteger al pueblo semita de los acosos que sufrían allá por el siglo XVI. Sigue leyendo

Cataluña imposible

en Cataluña/España por
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Hay que reconocer que ERC estuvo elegante al echarse a un lado para permitir que el Berlusconi catalán (el último cadáver de moda en Europa) liderase un proyecto que creía más importante que sus propias aspiraciones de Gobierno o el afán de protagonizar la “historia”. Al fin y al cabo, no hay que olvidar que la oposición de CiU (hoy quebrada) a presentar listas separadas con un mismo programa para el 27 se debía en buena parte a la estrategia de enmascarar el desplome de Mas bajo la pujanza de la izquierda encabezada por Junqueras.

Si bien la debacle electoral de la derecha catalanista era más que previsible, ERC le concedió al “molt honorable” el beneficio de la duda para no lastrar el “proces” con el juego de las sillas propio del politiqueo más tradicional.

De este modo, CDC (ya separada de Unió) se evitó el mal trago de tener que reconocer que buena parte de los 62 escaños de JxSí pertenecen realmente a ERC, tal como se comprobó en las pasadas elecciones generales del 20D, a las que concurrieron en listas separadas. Sigue leyendo

¿Quién dijo dignidad?

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Debe de ser duro haber perdido la dignidad. Ese complejo de serpiente que Artur Mas va arrastrando sorprende al más incrédulo. ‘¿Quiénes somos?’, ‘¿De dónde venimos?’ o ‘¿A dónde vamos?’ son preguntas que martillean su cabeza cada mañana.

Gané las elecciones. “Gané” mi invento de plebiscito. ¡Hice creer a todos que era un referéndum! ¿Qué ha podido pasar?, parece estar pensando. Con Artur Mas hemos conocido las infinitas maneras que tiene el ser humano de perder por completo el amor propio ante una sociedad entera. Que si presidente provisional, que si plantearse la presidencia rotatoria, que si hacer un esquema de Gobierno coral… ¡Tantas buenas ideas de una sola persona! Lo curioso es que no esté volcada toda Cataluña en semejante planazo. Es que a veces parecéis españoles, collons. Sigue leyendo

Órdago a la chica en Cataluña

en Cataluña/España por
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“Jugador de chica, perdedor de mus”, dicen quienes conocen los entresijos de este juego que hay que dominar para poder fanfarronear en cualquier bar castellano que se precie. Lamento decir que no me cuento entre ellos.

El caso es que lo vivido ayer en Cataluña, una declaración de independencia en diferido, con toda su pomposidad y su épica no es sino la única opción que permiten los resultados de las pasadas elecciones catalanas. Eso, o tirar la toalla e irse cada uno a su casa.

Si hubieran tenido “pantalones” o, en realidad, si el movimiento independentista contara con la legitimidad que de cara al público pretende para sí —si fuera capaz de movilizar realmente al “pueblo catalán” (ese sujeto indeterminado)– es difícil pensar que la cámara autonómica hubiera apostado por seguir “pinchando” al Estado para tratar de forzar una reacción con la que poder seguir jugando a la víctima ante el resto del mundo. Sigue leyendo

Los que quedamos en medio

en Cataluña/España por
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Jueguen a las naciones si les da la gana, pero háganlo en sus casas, déjennos en paz y respeten la democracia.

Es infantil y tramposo creer que una minoría mayoritaria tiene legitimidad democrática alguna para forzar al resto de catalanes a subirnos a un proyecto que ni queremos ni ofrece ventaja o seguridad alguna de prosperar. De hecho, solo las formas que se están empleando para llevarlo a cabo (la rebeldía contra la ley, el acaparamiento de las instituciones autonómicas, el bombardeo ideológico omnipresente y la utilización del “prusés” para tratar de encubrir a corruptos y violentos) son ya de por sí causas suficientes para que la deriva independentista a muchos nos produzca más dudas que ilusión, como bien señalaba ayer Agustín Pery. Sigue leyendo

Artur Mas, estrategia política

en Cataluña/Elecciones 27S por
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Las elecciones del 27S han dado, dan y darán mucho que hablar. Al menos hasta las próximas, que tal y como ha reconocido Durán i Lleida se prevén más pronto que tarde.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención siempre, y que bien reflejan estas elecciones, es la capacidad de los políticos para perpetuarse en el poder, siempre y cuando son elegidos. Creo, sin la menor duda, que es digno de elogio.

Pues bien, el señor Artur Mas, después de algo más de 12 meses de escándalos de corrupción que salpicaron a su partido – y a su persona -, de una ruptura de la formación con la que ganó las elecciones (CIU), de un Referéndum con una participación menor de lo esperado y del desgaste que tiene cualquier trono político, la formación de Artur se llevó 62 de los 135 escaños del Parlamento Catalán. Sigue leyendo

Por verte sonreír, Artur

en Cataluña/Elecciones 27S/España/Periodismo por
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Domingo por la mañana y al tercer sorbo de café salta en mi timeline de Twitter la primera noticia jugosa para los medios. Artur Mas estaba votando cuando se formó un lío en el colegio electoral. Al parecer unos jóvenes habían sacado unas banderas de españa mientras otros les respondían al grito de “¡Independencia!”. Me asomo a las principales cabeceras españolas para ver cómo presentan el acontecimiento.

El Mundo titula Un joven con una bandera española, expulsado durante el voto de Mas. Para contrarrestar, me acerco a El País, que extiende un poco la explicación: Simpatizantes del PP y de VOX increpan a Mas durante su votación. Esto ya es otra historia. Lo que podía parecer una nueva escena de actitud matonil de un independentista a un constitucionalista toma otro cariz. Sigue leyendo

Cataluña: nacionalidad, independencia y Ley

en Cataluña/Elecciones 27S/España por
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Parece que el presidente Rajoy no tiene nada claro qué pasaría con la nacionalidad de los catalanes si finalmente ocurriera una hipotética independencia, como ha quedado patente en su entrevista con el periodista Carlos Alsina en Onda Cero.

[pueden escucharla íntegra en Onda Cero ]

Pues bien, nosotros vamos a explicar qué pasaría con la nacionalidad de los catalanes en el muy improbable caso de que Cataluña consiguiera declararse y mantenerse independiente –muy improbable pues, recordemos, es inconstitucional y antidemocrático y solo podría llegar a ocurrir si una amplia mayoría los españoles respaldase una reforma agravada de la constitución (con su artículo 168) que lo permitiera (a día de hoy inconcebible) o si por cobardía se diera la combinación de que el gobierno se negase a aplicar el artículo 155 de la Constitución, nuestras fuerzas armadas se negasen a aplicar el 8.1 y el conjunto de los españoles se negasen a cumplir el deber recogido en el artículo 30.1, dejando por los suelos nuestro Estado de Derecho, y en papel mojado nuestra Constitución–.

Pero pongámonos en la ficticia situación de que esto llegara a ocurrir. ¿Perderían los catalanes la nacionalidad española o la ciudadanía europea en caso de independencia como planteaba Rajoy? La respuesta es un rotundo NO. Sigue leyendo

El tonto es más peligroso que el malo

en Cataluña/Elecciones 27S/España por
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Seamos sinceros: más allá de los límites legales, los catalanes tienen toda la legitimidad del mundo para expresar de alguna manera su pretensión de independizarse o no del resto de España ya sea por medio de cauces acordados entre todos o manifestándose a través de otras vías (cultural o socialmente).

El independentismo, si bien en los términos en que se plantea atenta directamente contra la legalidad, según todas las fuentes autorizadas, no es ideológicamente “peligroso”, como pueden serlo determinados sistemas de pensamiento propios del siglo pasado y que sí suponen un atentado directo contra la dignidad y la libertad del hombre (el comunismo y el nazismo son ejemplos de ello). Al menos por ahora.

Ahora bien, lo que de verdad sorprende y lo que puede suponer un peligro real para los catalanes (entre los cuales me incluyo) es la extraña deformación de la democracia en dos direcciones (que en realidad son una):

La primera, la moralización de una causa al servicio de la cual todo lo demás es accesorio, incluso la libre competencia de las ideas y decisiones de los demás. Prueba de ello es el hecho de que hay quien ha montado en cólera por la decisión de la Junta Electoral de obligar a la televisión pública a emitir actos de todos los partidos, dado que ha invertido ingentes cantidades de dinero y medios en dar bombo a las movilizaciones en pro de la independencia.

Tanto es así que la nueva definición que ha adoptado la noción de democracia consiste, ya no en la representatividad de los ciudadanos en el poder público sino en la obligación de cada uno de los actores (públicos y privados) de plegarse a la voluntad de la mayoría, existan o no competencias democráticas para tomar decisiones en nombre de aquellos.

Así, si empresas o los bancos advierten de que abandonarán Cataluña ante una hipotética independencia (por poner un ejemplo de esta semana) lo hacen como “traidores” al pueblo y a modo de “chantaje” a la democracia, al servicio de las garras imperialistas de España, y no en calidad de personas que ven peligrar su modo de vida ante la deriva de un proyecto que, según todas las previsiones, tiene un riesgo grande de estrellarse.

Y aquí es donde entra en juego la segunda de las direcciones: tanto si Cataluña es viable económica y socialmente a medio o largo plazo como si no, el verdadero peligro que corre es el hecho de haber construido un sistema ideológico completamente ajeno a las señales de la realidad.

El otro día, los británicos tuvieron su rato de sano humor escuchando al cabeza de la lista independentista explicando en la BBC que, en realidad, solo él sabía cómo había que interpretar la Constitución y que, cuando quienes la escribieron definieron como “indisoluble” la unidad del Estado, en realidad quisieron decir otra cosa.

 

 

En la misma entrevista y hoy mismo, Romeva ha defendido también que, aunque toda la UE ha expresado repetidamente que cualquier territorio que se independice quedaría fuera de la unión, en realidad no se refieren a Cataluña (¿Cómo iban a dejar fuera a Cataluña, si es la monda lironda?).

Ambas son cuestiones que deben estudiarse con sumo cuidado, pues, tanto si Cataluña tiene derecho a independizarse como si no, determinarán el éxito o fracaso de su proyecto.

Lo triste es que ha tenido que decírselo Obama, Merkel, Juncker, David Cameron, Mariano Rajoy y el expresidente catalán del Parlamento Europeo, Josep Borrell (a quien han vetado en la televisión pública catalana).  Incluso se lo ha dicho el actual vicepresidente de la Comisión Europea por Twitter, y Romeva persiste en su obcecación.

 

 

 

 

Mi consciente y persistente fe en el hombre me obliga a creer que el amigo Romeva está completamente alienado por la ideología (y que, por tanto, no existe en él la maldad del engaño deliberado a la ciudadanía), pese a que las declaraciones de los líderes de su lista y de las organizaciones que la respaldan empiezan a parecerse a aquel chiste del más grande de los hermanos Marx:

 

democresiaGroucho

 

Sin embargo, casi preferiría que la inopia del circo de Junts pel sí y de quienes les jalean se debiera más a la maldad de quien recurre a la mentira que a la alienación de quien no puede, no quiere o no sabe salirse del sistema ideológico en que está inmerso para ver las causas  y consecuencias reales de las propias decisiones.

Al final, salvo contados casos, la estupidez puede ser más cruel y destructiva que el odio, dado que quien odia siempre tiene claro a quien odia, pero para el estúpido cualquiera es sospechoso de los propios males.

Si tengo razón, no les quepa duda de que, en caso de independizarse, la pérfida España seguirá siendo la causa de todos nuestros males, y quienes lo pagaremos seremos los “fachas” que, siendo catalanes, no nos resignemos a comulgar con la causa. He ahí el origen del totalitarismo, que –recordemos– solo es posible si viene de la mano de la “democracia”.

¡Una de democracia!

en Cataluña/Elecciones 27S/España por
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“Nosotros hemos intentado dialogar, pero el Estado Español nos ha fallado, se ha negado a reconocer la singularidad de Cataluña y su encaje dentro del proyecto español. No tenemos nada más que hablar.”

Con palabras similares a estas el presidente de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, pretende darle la vuelta a la tortilla –esto es, a su pretensión de romper con toda legalidad y separarse de España— y vender al mundo entero que su proyecto busca, en realidad, garantizar la democracia frente a la “opresión”. Sigue leyendo

Cataluña y la Constitución

en Cataluña/Elecciones 27S/España por
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Fuente: Wikimedia
Fuente: Wikimedia

El 6 de diciembre de 1978 se celebró en toda España el Referéndum para la ratificación del Proyecto de Constitución. Los resultados fueron abrumadoramente favorables al sí con un 87,87% de apoyo que en Cataluña fue aún mayor con un 90,46% de los votos, quedando patente un amplísimo respaldo social y político.

Esa Constitución que tanto respaldo recibió en Cataluña fue la que trajo la libertad y la democracia, la que dio al catalán el estatus de lengua cooficial y la que le dio a Cataluña su autonomía, su autogobierno y sus numerosísimas competencias. Gracias a ella hay elecciones democráticas en Cataluña y de ella emanan los poderes de las instituciones catalanas.

Pero en esa Constitución democrática que tanto apoyo tuvo en Cataluña también quedaban meridianamente claros la indisoluble unidad de la nación española, la soberanía del pueblo español, la solidaridad e igualdad territorial y el imperio de la ley. Sigue leyendo

Catalanes: ¡siempre seréis españoles!

en Cataluña/Elecciones 27S/España por
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img_art_14518_6388Decía Jacques Maritain, inmerso ya en la Europa de la posguerra y sintetizando la larga erudición de los filósofos clásicos, que en la realidad social del ser humano, en el hecho colectivo, debían diferenciarse dos entidades materialmente semejantes pero diferentes en cuanto a la forma.

Hablaba de “communitas” y de “societas” para referirse al grupo humano. Communitas sería aquél al que se pertenece por nacimiento, y societas designaría la asociación (disculpen la redundancia), nacida de un consorcio de voluntades creadoras, de una pluralidad de hombres en aras de un fin predeterminado.

De la comunidad, siempre según el autor francés, debían predicarse análogamente las notas que en Metafísica u Ontología se predicaban del concepto “natura“, en concreto aquélla por la cual esto es esto y no aquello, previa a la esfera de la libertad. Así ocurriría, por ejemplo, con la comunidad más básica posible, que es la familia. Nadie pertenece a una familia concreta por decisión propia ni puede liberarse del título a voluntad: uno nace, no se hace un apellido concreto. Siempre seremos hijos de nuestros padres por mucho que maniobremos en contrario. La ciencia aún no ha avanzado lo suficiente como para operarlo. Sigue leyendo

Para ti, mi amor, mi individuo de la mayoría silenciosa

en Cataluña/Elecciones 27S/España por
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En este artículo no van a encontrar ningún posicionamiento ideológico, ninguna declaración del gurú de turno salido de la think tank de la factoria aznariana. Tampoco un discurso nacionalista, histórico ni salves al orgullo patrio (alguno por ahí arriba cree nos morimos de ganas de volver a la cota de malla y a las ballestas para reconquistar sus ideas).

Estas líneas son una reflexión en voz bajita sobre los millones de personas que en esa comunidad autónoma han asistido progresivamente, desde el parto democrático, a una estafa piramidal de sus derechos de ser representados y gobernados por la responsabilidad y la virtud moral, máxima escondida en los cajones más mohosos del ejercicio de la política.

El catalán ha visto atónito como sus expectativas de futuro y de estabilidad, principio básico de los estados modernos actuales, corría con travesura en un juego de vasos que han pilotado tipos más pillos que el mejor de los trileros gaditanos en tiempos de “La Pepa”. Sigue leyendo

Carta abierta de un catalán perplejo

en Cataluña/Elecciones 27S/España por
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¿A qué viene tanto jaleo? ¿Qué pretenden? ¿Por qué nos torturan así? Confieso que cada vez estoy más confundido ante el cisco que se ha montado en torno a la independencia de Cataluña en cuestión de cuatro años.

(Llegir en català)

He encontrado las justificaciones más absurdas y las acusaciones más feas (y no por ello más ciertas) entre quienes son partidarios de mantener unido lo que siempre ha estado unido y quienes han emprendido una carrera furiosa y cada vez más desbocada hacia una ruptura y un nuevo inicio. Sigue leyendo

Cataluña: de la independencia al bono basura

en Cataluña/Economía/Elecciones 27S/España por
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No les desvelaré nada si les digo que España y la UE se encuentran inmersos en una recesión económica grave y profunda, cuyas causas van mucho más allá –al menos en los países denominados como PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España)– de las recesiones cíclicas que, según los economistas, experimentan las economías de vez en cuando, para después volver a la senda del crecimiento económico.

A diferencia del famoso Crack del 29 (la mayor depresión económica que ha conocido el mundo hasta hoy) o de otros periodos de recesión más o menos largos y profundos, la actual recesión económica mundial (debido a la explosión de una burbuja financiera) ha derivado en algunos países (los PIGS, entre ellos) en una crisis de deuda, producida a su vez por un déficit de competitividad que hace a estos países imposible remontar sus cuentas en el mercado global.

Esto lo habíamos escuchado ya antes, pero ¿Qué significa?

Para entenderlo, conviene saber que, teniendo en cuenta que la tendencia de los países es al crecimiento económico, se permite y es saludable que los Estados se endeuden, teniendo en cuenta que con cada año de crecimiento del PIB, el porcentaje de la deuda que tenían antes es menor respecto a su PIB (su riqueza). Esto se debe a que, aunque la deuda sea la misma que cuando su riqueza era menor, al tener una economía mayor les resulta más fácil pagarla.

Ocurre, sin embargo, que si se acumulan muchos años con déficit en las cuentas públicas (mayores gastos que ingresos) la devolución de la deuda y los intereses (el precio que se paga por el préstamo) es cada vez mayor y el Estado tiene que destinar una mayor parte de su presupuesto a pagar la deuda. Este presupuesto deja de invertirse en aquellos sectores que generan crecimiento, por lo que se hace cada vez más difícil que el crecimiento económico compense el endeudamiento.

Esto es precisamente lo que ha ocurrido en España: al producirse una recesión grave como la que comenzó en 2008, que produjo una caída en la demanda del mercado internacional y un déficit de oferta de dinero para prestar, a España se le ha juntado la tormenta perfecta: si ya le resultaba imposible crecer más que endeudarse, durante estos años ha visto mermados sus ingresos por la recesión y, debido a la crisis financiera (escasez de oferta de fondos para invertir) y a que la deuda española es poco competitiva (cada vez hay más dudas de que pueda pagarla, aunque parece que ahora da una tregua) la deuda se vuelve más cara todavía y tiene que destinar mayor parte de sus fondos a pagarla.

Es por esta razón que la estrategia del actual Gobierno, en lugar de aplicar una política económica de crecimiento, como se haría de forma habitual en cualquier recesión (para lo que es necesario aumentar el endeudamiento), ha sido la de tratar de equilibrar las cuentas del Estado para que un eventual aumento del gasto y la inversión puedan producir de facto el crecimiento económico deseado.

 

¿Qué ocurriría en una Cataluña independiente?

En este contexto, azuzado sin ninguna duda por la crisis económica y la carestía en los hogares, viene produciéndose un incremento de la presión independentista en Cataluña, bajo la acusación al resto de la nación de “lastrar” económicamente a la región y la promesa de una edad de oro como república independiente.

Más allá de la razón o no del argumento del “lastre español” del que no pretendo hablar aquí, es inevitable que surjan dudas acerca de la segunda promesa:

En primer lugar, quienes afirman que, pese a que en un primer término se producirían turbulencias, a medio plazo Cataluña sería un país boyante, parecen creer que el “nou país” sería una especie de Estado in media res, cuyo único reto sería el de realizar las inversiones necesarias para configurar las estructuras propias de un Estado moderno.

Sin duda olvidan que, dejando a un lado la parte proporcional de la deuda del Estado Español que nos correspondería (me incluyo como catalán que soy) –y que en el conjunto del Estado está cercana al 100% del PIB– Cataluña tenía el año pasado el equivalente a un 32% de su propio PIB comprometido como deuda autonómica.

Así pues, se diga lo que se diga, parece ser que el “nou país” nacería por de pronto en una coyuntura de crisis de deuda agravada por los retos que supone la creación de un nuevo Estado en términos económicos y por la siguiente realidad.

El segundo punto que valoran quienes sueñan con un futuro dorado en una futura república catalana es el hecho de que Cataluña es uno de los principales motores económicos de la nación española. Así, si durante la primera década hemos visto al mundo admirarse del “milagro español” en términos de crecimiento económico, cabe afirmar que buena parte de este milagro se debe también al desarrollo económico que ha experimentado la región.

Sin embargo, lo cierto es que el “milagro español” tiene lugar como consecuencia del acceso a un mercado ingente que se produce desde la introducción del Espacio Schengen en Europa (libre comercio en la UE) y de la adopción del euro. Durante años, la disponibilidad de una moneda fuerte ha permitido a España mejorar su acceso al mercado internacional sin necesidad de mejorar su competitividad, al experimentar un crecimiento exponencial debido al reciente acceso a todos los mercados del euro en condiciones de igualdad.

Ha sido precisamente durante esta época durante la que España (como el resto de los PIGS) ha cubierto su falta de competitividad en los mercados internacionales a base de endeudamiento, invirtiendo y reinvirtiendo para mantenerse sobre la ola de crecimiento económico hasta que ha llegado la primera recesión económica de gravedad.

Justamente, Europa, al darse cuenta del error de haber permitido que esto sucediera, ha impuesto límites al endeudamiento de las economías europeas en lo que se conoce como Pacto de Estabilidad y Crecimiento Económico, cuyo cumplimiento es (en la teoría) obligatorio para los países miembros de la eurozona (aunque hemos visto que los países económicamente más potentes se lo han saltado cuando ha sido preciso) y desde luego innegociable para quienes quieran entrar a formar parte del club europeo.

Así pues, en el caso de una hipotética independencia, lo que nos encontraríamos es una Cataluña, al menos provisionalmente expulsada de la UE (tal como han reconocido los promotores del proyecto independentista), sumida desde el inicio en una fuerte crisis de deuda que dificultaría su crecimiento, sin acceso libre a los mercados que hasta hoy representan toda su clientela y tratando de construir unas estructuras de Estado sin disponer de fondos propios ni de financiación.

Ahora ve tú y cumple las condiciones presupuestarias necesarias para reingresar en la UE.

Bien que hagamos el gilipollas y juguemos a que no somos españoles, pero si la pantomima incluye tirarse a un pozo para ver qué ocurre, yo no juego.

 

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Faunos, ninfas y trasgos de la Cataluña independiente

en Cataluña/España por
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Hacia delante y hacia detrás. Se mire como se mire, la promesa de una Tierra Prometida al oeste del Mediterráneo tiene todos los rasgos de una epopeya de carácter mítico, de una lucha milenaria entre el bien y el mal, entre la opresión y la libertad de un pueblo que, una vez emancipado, tendrá “helado de postre todos los días”. Sigue leyendo

Catalanofobia

en Andalucía/Cataluña/España por
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Hoy escribo en calidad de catalán, para sacar a colación una de esas bajezas de la vida política que en periodo electoral suelen aflorar y quedar a la vista de todos, para vergüenza del país.

Me refiero a las declaraciones del delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, que ayer tuvo la genialidad –quiero creer que como estrategia electoral y no como declaración de principios– de advertir contra el voto a Ciudadanos en las autonómicas de esa comunidad afirmando lo siguiente:

No quiero que en Andalucía mande un partido que se llama Ciutadans y el presidente Albert.” Antonio Sanz

 1. Además de la soberana estupidez de la declaración cuando, en primer lugar, dicho partido se presenta en Andalucía con el nombre de Ciudadanos, y quien opta bajo esa seña a la presidencia de la junta de la comunidad es un gaditano, de nombre Juan Marín.

2. Además de lo miope que es decirlo cuando el candidato del PP en los mismos comicios, Juan Manuel Moreno, es catalán y nacido en Barcelona (aunque con acento malagueño).

3. Además de lo torpe de la estrategia cuando, hasta 2010, el presidente de la Generalitat de Catalunya era un andaluz nacido en Córdoba.

Además de todo eso, no puedo evitar pensar que es una tomadura de pelo a quienes desde Cataluña pretendemos que el partido que hoy gobierna en el país haga de muro de contención y de apaciguador ante quienes (dentro y fuera de Cataluña) abogan por seccionar el país.

No sería honrado dejar de decir que –con bastante celeridad– el partido se ha apresurado a corregir de forma clara el paso en falso. También es cierto que en toda estructura humana es del todo imposible prevenir que, de entre todos los que reciben un micrófono, alguien suelte alguna mamarrachada de vez en cuando. Es comprensible.

Sin embargo, no por ello deja de ser razonable enfadarse cuando existe la sospecha de que el año electoral y el ligero apaciguamiento (real o no) de la cuestión independentista ha abierto la veda para anteponer (abiertamente) los fines partidistas a la convivencia. Total, ya habrá cuatro años para arreglar el ‘sarao’.

Mucho más cuanto, en caso de que realmente estemos viendo una vuelta de las aguas a su cauce, no es desde luego por la estrategia del Gobierno de “aguantar el tipo” y callar sino por el castañazo monumental del catalanismo histérico en su desvarío plebiscitario.

La estrategia del mediocre (si Ciudadanos-Ciutadans lo es, ya se verá) es tratar de hacer creer que todos son como él. De hecho, parte de la tirria del PP contra Ciudadanos esta vinculada sin duda alguna al hecho de que, de haberse hecho lo que se tenía que hacer en el PPC, a día de hoy no habría un Albert Rivera robando posiciones en las encuestas. Lo mismo puede decirse del PSC.

Por ello, más que pedir el voto para nadie (cosa que ni quiero ni pretendo), lo que me gustaría es un poquito de responsabilidad –solo un poquito– y una pizca de debate serio y proactivo.

En lugar de eso, la estrategia del PP es la del desprecio: con ataques tan inteligentes como vincular a Rivera con uno de los dibujos más queridos por los españoles en su momento, (esto último se mereció un aplauso para el portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando) o incidir una y otra vez en el origen catalán del líder, como si un líder político de cualquier otra región de España –Madrid incluido– fuera por definición más saludable para el país.

No deja de ser profundamente mediocre pretender que “queda mucho por hacer” y enfocar la estrategia electoral casi de forma íntegra a basurear a los contrincantes políticos. No es creíble.

“L’aplec de la protesta” a lo europeo

en Asuntos sociales/Cataluña/Mundo por
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Viñeta en apoyo de Charlie Hebdo

Comprende el pasado para predecir el futuro“.

Recuerdo esta sentencia como si me la hubieran dicho ayer. Fue mi profesor de Historia de segundo de Bachillerato el que me la enunció, y en su momento pensé que estaba desquiciado. Hoy sé que se encuadra en una corriente de pensamiento que se suele denominar teoría cíclica de la Historia, planteamiento que no comparto, aunque tiene sus evidentes aspectos de verdad.

Es una concepción que se vincula a F. Nietzsche y su eterno retorno, pero que ya formuló en su día la escuela estoica: no hay novaciones reales en el tiempo de los hombres, la Historia no es lineal sino circular; todo hoy fue ayer y será mañana otra vez.

Corrían los primeros años de siglo XX en España, hace poco más de cien años. El catalanismo estaba a flor de piel en el norte levantino, despuntando a cada vez más. Los postulados independentistas y las proclamas a favor de la escisión se hacían eco con mayor vigor a medida que avanzaba el calendario.

Antonio Maura –ya en el poder y muy preocupado por el tema de la unidad patria– se dedicó a pensar a lo canovista: la solución es el amor, la cercanía, el cariño, y la unión en derredor de la Monarquía. Así que convenció al joven monarca Alfonso XIII para que viajara a Barcelona, a tierra cada semana más hostil, y mostrara cariño al pueblo norteño que le regresara como fidelidad popular.

El anuncio fue recibido con entusiasmo por la plebe regional. Tanto es así que la Lliga regionalista, partido cuyo primer objetivo político era la secesión, y que había anunciado de primeras que no participaría en ninguno de los actos públicos, decidió finalmente asistir a saludar al Rey temiendo ser relegado al silencio por una sociedad civil que aplaudía la presencia regia con orgullo, sacando pecho. Y por supuesto, quiso colar su morcillita: un joven F. Cambó le pidió en pleno acto oficial, ante cientos de miles de personas, en “representación de su pueblo”, “todas las autonomías de los organismos naturales: de la región, del municipio, de la familia“, a lo que hábilmente el Rey respondió: “mi mayor deseo es conocer la voluntad de mis súbditos, y en lo que yo pueda, concedérselo con prontitud“. Cambó noqueado en el primer asalto. Alguna muestra de aversión más, como dar algún discurso en catalán, y alguna locuaz réplica consecuente: que aprendería catalán para, en la próxima visita a Barcelona, poder entender las peticiones de sus súbditos.

El caso es que Cambó quedó como un idiota, como un maleducado e impresentable ante sus propios simpatizantes, y el monarca como un hombre elegante, fino y digno Rey también de Cataluña. Y se percibieron pronto los efectos de la visita regia, descendiendo considerablemente los aúpas catalanistas en favor de loas patriotas.

Viñeta publicada por el semanario satírico “¡Cu-Cut!”.

Pero un hecho singular, un par de horas en dos localillos catalanes, iban a cambiar el curso de la Historia para Cataluña: desde 1902 se colaba en los puestos de prensa de la región un semanario satírico, por lo demás mucho más respetuoso y aún más reaccionario que el francés de moda, de ideología independista y muy famoso entre los locales. Se trata de “¡Cu-Cut!“, y no ha pasado a los libros de texto precisamente por sus viñetas, sino por el grandísimo maremoto político-social que desencadenó.

El Desastre” había hecho mella en la nación. ¡Vaya si lo había hecho! La moral del español medio estaba por los suelos tras la pérdida de Cuba, por aquel “naufragio” del Maine estadounidense, que fue tomado como pretexto contra una débil España que se creía la misma que la de aquellos Tercios de Flandes. Amenazaron la isla, y los españoles sacamos pecho, ¡de verdad esperaban la victoria…! La isla cayó, y el ejército volvió cabizbajo.

Un ejército regular que era el blasón nacional y que había tocado fondo: reposaba su cadáver en una vitrina conmemorativa, como recuerdo del ayer, pasado del que bien dice Antonio Machado: “ayer es nunca jamás“. Un soldado derrotado, con un fusil precario, con su mostacho y desmoralizado: esa era la bandera nacional.

Y ¡Cu-cut! esbozó una mueca y se dijo: ¡directos a la llaga, y leña del árbol caído! Y publicó la viñeta de arriba en clara alusión a la derrota del ejército.

Y no con el gráfico, sino con lo de después, el semanario satírico venció sobre el Rey Alfonso: un grupo de militares armados entró en la sede del periódico y castigó la ofensa nacional, la libre expresión. Para colmo, el rey los apoyó, y hasta el partido republicano de Alejandro Lerroux, quien dijo que si fuera soldado, entraría en ¡Cu-Cut! y lo quemaría por apátridas. Y consagrando la hazaña, se dictó la famosísima Ley de jurisdicciones, atribuyendo al brazo militar el poder para enjuiciar y castigar los actos contra la patria o la unidad nacional. Se acababa la “libertad de nacionalista expresión hasta Manuel Azaña y el inicio de la República.

Cataluña se enfadó. El sector independentista, la Lliga regionalista, supo vender el acto como un atentado contra Cataluña desde la nación española, y consiguió reunir en torno a sí todo tipo de partidos: monárquicos y republicanos (todos excepto el de Lerroux), separatistas y unionistas. Hasta el Partido integrista de los carlistas formó coalición, y se constituyó la Solidaritat catalana.

Cambó, y Maciá, consiguieron transformar ¡Cu-Cut! (un vulgar periódico satírico) en emblema político, y una batalla por la libertad de sátira en una lucha por la independencia. Los carlistas creyeron que defendían Cataluña y la libertad, e hicieron propaganda del nacionalismo. Una manifestación multitudinaria de unas 200.000 personas, que se conoció como “l’aplec de la protesta” (el encuentro de la protesta), exaltó los corazones y resucitó las pasiones catalanistas por habilidad de Solidaritat, emociones vacuas e irracionales (que eso es la emoción) que hicieron decir a Unamuno: “¡Seréis siempre unos niños, levantinos! ¡Os ahoga la estética!“.

El resultado fue la división acentuada de España y la entronización del independentismo en el Parlamento: nunca antes había obtenido el catalanismo representación significativa, y en las siguientes elecciones arrambló con 41 de los 44 escaños de entonces. ¡Cu-Cut! fue mártir de su causa.

Manifestación multitudinaria tras el atentado de París

El paralelismo con Charlie Hebdo es evidente: era un semanario satírico ignoto, conocido por los suyos y algunos más en un radio determinado, muy concreto. “No hay mayor desprecio que no hacer aprecio“, dice bien el refranero patrio, y mientras no creó polémica y enfado no fue nada. Fuimos los católicos y los musulmanes los que hicimos propaganda con nuestras censuras, y la gente conoció la sátira irreverente, pero fue con la amenaza del fundamentalismo islámico con lo que el periódico creció de verdad: Mahoma desnudo y con bocadillos insultantes es, para cualquier musulmán, pacífico o yihadista, una blasfemia gravísima y una ofensa despiadada. Cuando se responde con lágrimas hasta se puede alcanzar piedad; cuando se devuelve vida por ojo y guerra por diente, se obtiene victimismo, se logra duelo, se provoca ansia de justicia generalizada.

Antes, el “derecho a la blasfemia” era cosa de un par de asociaciones laicistas, antirreligiosas. Las reivindicaciones ateas pasaban frente al español medio como una airada proclama desmedida de un grupillo de fanáticos radicales, fundamentalistas ateos. Ahora… ahora es un derecho, ahora es libertad de expresión; ahora todo el mundo tiene derecho a ofender las creencias religiosas del otro, con las que se identifica existencialmente y se siente sublimado, sea o no sea así en verdad. Ahora es una potestad de los medios, ridiculizar y maltratar a su audiencia: ahora es Democracia.

Lo que han conseguido esos fanáticos desalmados es legitimar la pluma blasfema, enaltecer a quien golpeó primero con picardía y a quien se pretendió hundir bajo el polvo del camino. Charlie Hebdo ha triunfado sobre sus agresores, y por condolencia con las víctimas y horror por la violencia, hemos canonizado la obra de los cruelmente asesinados y justificado la blasfemia primera, para recibir con baba cayente las futuras irreverencias que vinieren, y no ya como ayer, con cierta reticencia y algo de violencia interna, a lo menos indiferencia.

Lo que sí es positivo es que ya no asesinarán más en paz: Boko Haram en Nigeria y sus ya más de 2000 víctimas en lo que va de 2015 (más de 10000 en total) nunca le han importado demasiado a Europa, ni las matanzas en Irak antes de que los fusiles hicieran tanto ruido en Occidente. Ahora sí que importa todo lo que haga IS, cada negro más que caiga yerto al suelo, cada gota de sangre mulsulmana que se derrame sobre el asfalto. Porque los europeos somos así: no nos importa que se maten, violen y secuestren allá en el “Tercer Mundo” (¡sólo hay un mundo!), pero cuando se sopla en casa (soplo en comparación con África y Asia) removemos tierra y cielo a voz en grito clamando justicia. La coalición internacional también será otra cosa tras la muerte de 16 franceses.

1714, 1914, 2014… ¡Feliz Navidad!

en Asuntos sociales/Cataluña/España por
Tiempo de lectura: 3 minutos
Imagen de la Tregua de Navidad de 1914, durante la I Guerra Mundial

Se nos termina 2014. Se acerca la Navidad de un año que ha sido díficil, muy difícil, y en el que la convivencia entre los españoles ha sufrido varapalos importantes. Cabe esperar que muchas sobremesas de Nochebuena sean algo más tensas, quizá incluso tristes, de lo habitual.

Este ha sido un año, además, marcado por las referencias bélicas, entre las que destacan, por encima de todo, el centenario del comienzo de la I Guerra Mundial y, debido al interés político de algunos, el final de la Guerra de sucesión (1714) con el sitio a la ciudad Barcelona.

Aprovechando la cercanía de las fiestas y las conmemoraciones, quería presentarles un suceso, relativamente poco conocido, que tuvo lugar la Navidad de 1914 en el frente occidental de la I Guerra Mundial. En un lugar donde combatían alemanes, escoceses y franceses, cerca de la localidad belga de Ypress, en medio de los mutuos bombardeos, de la suciedad de las trincheras y de los cadáveres congelados, algunos centenares de hombres mugrientos celebraron la Navidad de un modo extraordinario, que ha sido magníficamente adaptado al cine por el director francés Christian Carion.

La tregua de Navidad

Tras casi cinco meses de enfrentamiento y desgaste en las trincheras, la víspera de Navidad se produjo un hecho maravilloso, algo de una humanidad pasmosa. Los propios combatientes acordaron una tregua a espaldas de sus mandos para celebrar la fiesta y acabaron celebrando juntos una Navidad que ha pasado a la historia. Les dejo que vean un momento de la película:


La tregua dio lugar a algunas imágenes inéditas en la historia bélica. Algunos ejemplos son la celebración de una misa del Gallo en pleno frente, la noche del 24 de diciembre, y a la que acudieron los tres ejércitos. O la celebración de partidos de fútbol entre las “selecciones” de los mismos ejércitos que horas antes trataban de matarse. También se produjeron escenas de confraternización y mutuo conocimiento que todavía hoy asombran a quienes las contemplan.

  • Imágenes de la Tregua de Navidad en el frente de Ypres
  • Imágenes de la Tregua de Navidad en el frente de Ypres
  • Imágenes de la Tregua de Navidad en el frente de Ypres
  • Imágenes de la Tregua de Navidad en el frente de Ypres
  • Imágenes de la Tregua de Navidad en el frente de Ypres
  • Imágenes de la Tregua de Navidad en el frente de Ypres
  • Imágenes de la Tregua de Navidad en el frente de Ypres
  • Imágenes de la Tregua de Navidad en el frente de Ypres
  • Imágenes de la Tregua de Navidad en el frente de Ypres
  • Imágenes de la Tregua de Navidad en el frente de Ypres

 

Una oportunidad de encontrarnos

Muchos de aquellos hombres no serían ya cristianos más que por tradición, con toda seguridad. Tampoco lo es, a un nivel más evidente, la sociedad en la que el nacionalismo pseudo-religioso y las ideologías clasistas tratan de enfrentarnos. Sin embargo, la contemplación del misterio de la Navidad –Dios que se entrega a los hombres como un niño de pecho– les unió aquella noche de forma fraternal.

Para muchos hogares, Navidad no es más que una celebración de la familia y esa sola festividad justifica sentarse a la mesa, por lo menos una vez al año, con parientes, hermanos, primos, tíos, padres, a los que en muchas ocasiones no se estaría dispuesto a soportar en otra circunstancia.

Cada año ocurre que somos capaces de abrazar a algunos que son casi como desconocidos para nosotros en comparación con nuestras relaciones más cercanas, pero a quienes nos sentimos unidos por un vínculo insalvable, un vínculo familiar.

Eso no quita que haya diferencias, ¡vaya si las hay!. Uno puede imaginarse las discusiones que tendrían también aquellos hombres sucios, cansados y cubiertos de manchas de sangre que salieron de sus trincheras aquella noche del 24, pelados de frío, para celebrar la Navidad con el enemigo.

Y, sin embargo, ellos sí fueron capaces de entender aquella noche en qué consiste ser hombre, y de reconocer en el otro a alguien a quien se parecían más que a quienes trataban de enfrentarles. ¿Somos capaces nosotros?

Ojalá que esta Navidad sea ocasión de encontrarnos con los nuestros, sean de donde sean, tanto si es para disfrutar del entrañable clima familiar como para poner de manifiesto las diferencias políticas (o futbolísticas) en las discusiones de sobremesa. La convivencia real con los nuestros es lo único que puede salvarnos de las guerras de puro y salón (ahora también de Twitter), las que son solo ideológicas, las inventadas.

Si además son ustedes católicos o cristianos de alguna denominación, entonces, todavía más, únanse para celebrar que en palabras del Barioná de Jean Paul Sartre:

«Me desborda la alegría como una copa rebosante. Soy libre, tengo mi destino en mis manos. (…) Tenemos que ser dichosos –le dice a su mujer–: te quiero y Cristo ha nacido».

‘Barioná o el hijo del trueno’. Jean Paul Sartre

¡Qué tengan una feliz Navidad!

Pido una muestra de apoyo para Freixenet

en Cataluña/Democultura/España/Publicidad por
Tiempo de lectura: 2 minutos

 

Si no lo has visto todavía, tienes que verlo.

El final del anuncio de Navidad para este año de la empresa Freixenet levanta pasiones. No, claro que no me refiero a las bailarinas: me refiero al brindis entre David Bisbal y María Valverde por cien años más juntos. Parecía una expresión inocente: ¡hola, España! Llevamos 100 años de vida, y queremos celebrarlo contigo brindando por otros 100 años más juntos.

Pero… ¡Claro…! ¿Qué diantres significa juntos? Al parecer no se refieren a otro centenario de Freixenet junto a nosotros en la despensa; al menos España no ha querido interpretarlo así. ¿Los criterios hermenéuticos? Pues quizá que no han sido precisamente Oriol Junqueras y Artur Mas los invitados al brindis navideño, sino un andaluz y una madrileña orgullosos de sus nacionalidades (en la desafortunada expresión de nuestra misma Constitución) y su condición española. Bueno, sí… Quizá tengan algo que ver también las declaraciones de José Luis Bonet, presidente de la empresa catalana, en el diario New York Times allá el octubre del año pasado y la subsiguiente polémica: “Cataluña es España y así debería continuar“, se atrevió a decir el valiente. ¡La que lió el empresario…!

Y este año 2014 no podía ser menos: ahí tenéis a Elena Ribera, diputada de CiU, echando humo a mansalva en el Parlamento autonómico, algo enfadadilla la chica, tuiteando cabreos y proponiendo medidas para levantar la economía de la nacionalidad catalana:

 

 

(Yo, si fuera tú, le tuiteaba algo bonito: ahora es un buen momento).

 

 

(Yo, si fuera tú, me hacía eco con el mismo hashtag: ahora sigue siendo un buen momento).

Por mi parte… Señores: no tengo un duro; ahora mismo acabo de meter mi mano en el bolsillo derecho de mi pantalón vaquero y he descubierto que me quedan 3 céntimos de euro; probablemente de mi última compra en Dia (que no entiendo por qué rayos no ponen precios a los productos algo más redondos; cuando ando parezco una pandereta…). Eso sí, aunque no sé cómo voy a hacerlo, estad seguros de que esta Nochebuena brindo con Freixenet ante una foto de Bonet. Está claro: esta Navidad me quedaré sin langostinos, pero por mis santos apellidos que descorcho un cava de la marca.

Desconozco si es una estrategia de ventas (probablemente) o si en estas Fiestas de 2014 la innovadora publicidad del producto es algo accesorio para J. L. Bonet: lo que sí sé es que estoy hasta el moño de reclamos independentistas y de que sólo se oigan las voces de los partidarios de la secesión. Echaba en falta algo como lo de Bonet que, además, no es nuevo en el bando de opositores a la escisión catalana. Y si ya he pagado mi parte de los miles de millones de euros de Bárcenas, de Granados y de los socialistas andaluces (y de Podemos; éstos sin haber subido aún al poder… ¡Telita, Pablito!), algún eurillo caerá con gusto de mi cartera para un empresario que organiza así su estrategia publicitaria. Haz tú lo mismo, y no permitas que prospere el boicot de los malos catalanes.

Y que viva España. ¡Olé!

¡Salud!
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