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Los Pujol

en Cataluña/España por
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Reconozco que me siento fascinado sobre la familia Pujol. Hay algo de tragedia griega en Jordi Pujol jr alardeando de sus coches cuando está prestando declaración: la hybris griega sin disimulo contra un intento de Leviatán moderno qué no sabe qué cara poner.

Y como la vida sigue, me compré un Mercedes. La madre superiora pidiendo dos misales. No me digan que no es digno de una obra de teatro, es difícil no percibir el aspecto escénico de todo esto.

En la supuesta serie a mi modo de ver aparecerían tres elementos epígrafes y una serie de  preguntas:

1. Política: el padre

La creación de un relato propio de una comunidad (Cataluña) dentro de otro (España) hilvanado hábilmente por un discurso económico (a través del trabajo seremos prósperos) y cultural (Cataluña tiene una historia particular pero no incompatible del resto de España).

Tuvo éxito pero era un proyecto que escondía secretos. Se aprovechó maquiavélicamente, se pensó que Cataluña era suya. Y no durante poco tiempo. Un demiurgo increíble, quizás una de las personas más inteligentes en la política de esos años fue tejiendo su utopía. Pero no tenía tiempo para los suyos, para su relato interior, quizás tan o más importante que el colectivo.

2. Los herederos

El deseo del hombre es fascinante. Tenían que hacer suya esta utopía. Tenían que justificarse. Pero una utopía es siempre futura, el presente está tejido de su propio material. Si la utopía no está asentada en un significado presente, se convierte en un sueño. Es una imagen que se va alejando cada vez más que nos acusa de nuestras limitaciones. Y los que nos hemos creído el relato no podemos soportar que se aleje.

En cambio, el dinero es concreto. La satisfacción es inmediata (aunque breve). Ya pensaremos en el futuro. Mientras, vivamos. Como no reconocernos en ese “cómo la vida sigue me compré un Mercedes”. Si tuviese dinero todo sería diferente, podría conseguir mis sueños, podría colmar este abismo entre la realidad y mi proyecto.

3. Cataluña y España

Nos creímos el discurso, el relato, durante muchos años. Pero apareció una nueva generación debía añadir un capítulo al gran relato: la autonomía es imperfecta, no cumple todas nuestras aspiraciones queremos la independencia.

El poder, al igual que el dinero, es muy concreto. Queremos más, no queremos vuestras migajas. España estaba creando su propio relato y chocaron allá por el inicio del siglo XXI. Lo que en la Transición había sido una voluntad de entendimiento se convirtió en una acusación mútua.

Hasta que no se encontraron cada uno iba haciendo. Muy interesante lo tuyo se decían, pactaron y todo. Pero chocaron, se culparon mutuamente (¿se dieron cuenta?) de la imagen imperfecta del otro. Y empezaron a erigir su identidad en contra del otro.

Sería muy interesante analizar las similitudes y diferencias entre ambos y el hecho que sea ahora cuando se está pasando factura a ambos por sus excesos.

¿Pero asistimos a una justicia o a un ajuste de cuentas? Está claro que la justicia ha de hacer su camino, pero, como sociedad, como personas, ¿cuál es nuestra propuesta? ¿Acusar constantemente los fallos ajenos? ¿Existe un ideal que no sea solo un sueño, que podamos construir en el día a día? ¿No estaremos cayendo en lo que justamente nos asusta del otro, su falta de miras?

Vivimos en la realidad o de sueños. Estas preguntas se pueden realizar en los tres ámbitos anteriormente comentados, y lo más importante, en nuestra vida diaria. En el modo que tenemos de mirar al otro, al que tenemos al lado. No diría que estoy hecho de una pasta totalmente diferente de Jordi Pujol jr.

El discurso que tenía en los 90 Jordi Pujol padre se está desmoronando pero ¿hay alguien capaz de crear un relato nuevo que pueda regenerar lo que se ha roto y donde se pueda ser uno mismo, donde dar lo mejor de cada uno? Porque a los que no somos perfectos nos va la vida en ello.

Profesor de historia y gaudinista. Empecé el doctorado sobre la relación entre la naturaleza, la cultura y la liturgia en Gaudí pero lo dejé (aunque me sigue interesando) para dar clases de historia contemporánea en un colegio.

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