El debate sobre el aborto: natalidad y geopolítica

En Asuntos sociales/Bioética por
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En estos momentos, en Argentina se está debatiendo un proyecto de ley que tiene como objeto legalizar el aborto. El proyecto de ley presentado en el Congreso de la Nación -luego de que Presidente habilitara su discusión-  autorizaría  a toda mujer a decidir la interrupción voluntaria de su embarazo durante las primeras 14 semanas de gestación y además garantiza la realización del aborto en  todas las entidades del sistema de salud del país.

Agrega el proyecto de ley, que si la interrupción voluntaria del embarazo debe practicarse a una persona adolescente, entre los 13 y los 16 años de edad, se presume que cuenta con aptitud y madurez suficiente para decidir la práctica y prestar el debido consentimiento.

Este debate introduce la cuestión de la importancia de la defensa de la vida desde la concepción. Un tema que excede lo moral o lo religioso, como muchas veces se expone con liviandad ante la opinión pública. Por el contrario, la defensa de la persona humana y su derecho a la vida desde su inicio hasta su término natural, constituye uno de los fundamentos del convivencia humana y de la comunidad política.

Además, la defensa de la persona humana desde la concepción constituye para nuestro país una cuestión estratégica de primer orden, pues está directamente vinculada con el desarrollo de una política poblacional y de desarrollo territorial tan urgente como necesaria, debido a la extensión geográfica del mismo, a su escasa población y a su mala distribución.

Esta perspectiva es de gran trascendencia porque la cuestión demográfica no está visible en la agenda política de nuestro país, ni de Latinoamérica. Sin embargo, si está visible y son cuestiones relevantes en los países centrales, como es el caso de  EEUU

Un ejemplo lo constituye el Memorando de Estudio de Seguridad Nacional 200: Implicaciones del Crecimiento de la Población Mundial para la Seguridad de EEUU e intereses de ultramar (National Security Study Memorandum 200: Implications of Worldwide Population Growth for US Security and Overseas Interests,  en adelante NSSM 200).

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Dicho documento fue presentado 10 de diciembre de 1974 por los Estados Unidos, por el Consejo de Seguridad Nacional bajo la dirección de Henry Kissinger y adoptado como política oficial de EEUU por el presidente Gerald Ford en noviembre de 1975. La tesis básica de la exposición del MSSM 200 es que el crecimiento de la población en los países menos desarrollados (PMD) representaba una preocupación de seguridad nacional de EEUU, ya que incrementaría el riesgo de inestabilidad política en los países que tenían un alto potencial para el desarrollo económico y que además poseían recursos naturales que EEUU requería.

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Dicho documento recomienda a los líderes de EE.UU que promuevan en los países en desarrollo políticas antinatalistas que incluyen la esterilización y la legalización del aborto.

La defensa de la vida, fundamento de la convivencia humana

El derecho a la vida es uno de los derechos humanos universales recogido y aceptado en todas las constituciones políticas y  en las restantes normas legales de los diferentes países del mundo. Este derecho fundamental, también fue recepcionado en los Tratados Internacionales que libre y voluntariamente algunos países han integrado a sus respectivos ordenamientos.

Entre los diversos instrumentos jurídicos, se puede citar la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, la Convención Americana de los Derechos Humanos, que garantizan el derecho a la vida, como un derecho fundamental.

En efecto, el Derecho Internacional obliga a proteger la vida humana desde la concepción, es decir,  tanto antes como después del nacimiento. Es justamente el Derecho Internacional uno de los principales promotores de los derechos humanos y de la protección integral de las personas contra toda agresión que vulnere sus derechos.

En ese orden, el derecho a la vida constituye un valor supremo, cuya titularidad corresponde a todos los individuos de la especie humana y cuya violación es de carácter irreversible, ya que produce la desaparición del titular de dicho derecho.

Agrego a lo dicho la importancia de sumar la cuestión poblacional y geopolítica en el análisis. Tal como señalamos en la introducción, la tesis básica del NSSM200 es que el crecimiento de la población en los países menos desarrollados (PMD) representa una preocupación de seguridad nacional de EEUU, ya que incrementaría la inestabilidad política en los países que tenían un alto potencial para el desarrollo económico y que son poseedores de minerales estratégicos.

Por ello, el gobierno de EEUU asume como política de “máxima importancia” las promoción de medidas de control poblacional, y la promoción de la anticoncepción entre países subdesarrollados muy poblados, para frenar el rápido crecimiento poblacional. Ello, porque los considera perjudicial la altas tasas de natalidad para el crecimiento socio-político y económico de estos países y para sus intereses nacionales, puesto que la “economía de los EEUU requerirá grandes y crecientes cantidades de minerales del extranjero”.

Por ese motivo, recomienda a los líderes estadounidenses “influir en los líderes nacionales” y generar un apoyo mundial a los esfuerzos relacionados con políticas de control poblacional. Para ello, exhorta a que se implementen programas de educación de la población, por medio de las Naciones Unidas (ONU), la Agencia de Información de EEUU (USIA  por sus siglas en inglés) y la Agencia de los EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés).

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También, para evitar el crecimiento demográfico, el NSSM 200 propone que se subsidien políticas de control de la natalidad y plantea, que el éxito de dicha estrategia política no puede estar ajeno a la fuerza del mercado. Pues el mercado, suele imponer estilos de vida hedonistas, donde el deseo incesante, la búsqueda de confort y el consumismo exacerbado generen modos de vida que favorezcan las campañas de control de la natalidad.

Esta tesis, fue apropiada por las Naciones Unidos, fundamentalmente después de la conferencia de El Cairo de 1994. La idea central de esta fue explicitada por el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, ante la Asamblea General Especial, el 30 de junio de 1999:

“(…).Todos los Estados ahora comprenden que si pretenden proveer adecuadamente a la salud y a la educación de sus ciudadanos para el futuro, necesitan incorporar políticas de población en sus estrategias de desarrollo (…) Desde El Cairo, el mundo entiende que debemos estabilizar la población de este planeta. Simplemente, porque hay un límite para que el medio ambiente pueda seguir soportando las presiones ejercidas sobre él (…). Cada ser humano aspira a la salud, a la seguridad y a la dignidad. Esta es la esencia de los derechos humanos. Y ahora nosotros comprendemos que los derechos reproductivos y sexuales son una parte esencial de estos derechos (…). Mientras que en el ámbito global la tasa de crecimiento de la población mundial ha descendido de 2 a 1,3 % por año. En los próximos 25 años deberá descender al 0,8% […]”.

Por último, El NSSM200, alega que ningún país ha reducido el crecimiento de su población sin recurrir al aborto. El aborto, según esta lógica, es el más eficiente y rápido método de control poblacional.

Conclusión:

La defensa de la vida humana desde la concepción hasta su término natural, puede ser ensayada desde diferentes perspectivas o abordajes: ética, política, científica, económica, filosófica, teológica, etc.

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La defensa del derecho fundamental a la vida desde la concepción hasta su término natural, es uno de los fundamentos de la comunidad política y de la convivencia humana. El oscurecimiento de esta cuestión fundamental es demostrativa del eclipse de la razón y de la cosificación de la persona humana que deja de ser el fundamento de la vida política.

En el presente artículo, intenté abordar la perspectiva geopolítica de la cuestión y demostrar como EEUU –una potencia central- viene operando e influyendo en los gobiernos de los PMD y en los organismos internacionales para que se implementen campañas de control de la natalidad que incluyan la esterilización y el aborto.

En Argentina y en Latinoamérica, donde está pendiente de desarrollo una política pública de desarrollo poblacional y de arraigo territorial, la legalización del aborto iría directamente en contra de los intereses nacionales y del bien común. Y, se favorecerían los intereses de los países centrales que, tal como está acreditado con el documento NSSM 200 del Consejo de Seguridad de EEUU, buscan que descienda la tasa de natalidad de los países menos desarrollados, especialmente si poseen recursos naturales.

En ese orden, se debe tener presente que el objetivo europeo de estabilizar la tasa de natalidad en 2,1 hijos por madre a escala continental (que garantiza el recambio generacional), aún no se logró. En la Argentina de 2017 el índice es de 2,31 con un significativo descenso en los últimos 20 años y con tendencia a llegar a 1,8 en pocos años.

Estas cifras implican casi un suicidio colectivo, que desde nuestra perspectiva, se agravará por la legalización del aborto.  Somos la octava superficie territorial de la Tierra con muy baja población y encima mal distribuida, concentrada en apenas 1/3 del territorio.

Considero entonces, que la polémica acerca de la legalización del aborto es una cuestión política y especialmente geopolítica de primer orden, que debe insertarse dentro de un proyecto de desarrollo poblacional para nuestro país y para nuestro continente.

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