Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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Borja Negrete

Borja Negrete has 12 articles published.

Miénteme mucho

En Asuntos sociales por
Tiempo de lectura: 3 minutos

Hay veces en que no te basta con un cubata, ni con dos ni con tres. Son esas ocasiones en que todo lo percibes vedado para ti, en que cada paso que das parece tener menos sentido que el anterior y a cada palmo que avanzas, tu alrededor se derrite como una mantequilla al sol. Te has convertido en una gelatina nihilista que exhala suspiros sin cesar. Sigue leyendo

Por qué soy muy de Murakami

En Democultura/Literatura por
Tiempo de lectura: 3 minutos

 

Nueva York, barrio de Harlem. Gotas de lluvia martillean el cristal. La habitación es cálida, pero hace frío fuera. Es de noche y solo la luz mortecina de unas pocas farolas ilumina la calle. Sobre la mesilla de noche, una novela: Tokio Blues, de Haruki Murakami.

Quizá se tratase del libro adecuado en el momento justo, pero su historia me cautivó, atrapó mis sentidos. Me convertí en prisionero de Japón durante los días que estuve degustando cada pasaje, cada plato de nigiri o coca cola que ingiere el protagonista. Estuve enamorado de las mismas mujeres y apesadumbrado por los mismos fantasmas que Toru Watanabe. Yo también hice el amor con Naoko y sentí nostalgia por un tiempo que nunca había existido.

Portada del libro “Tokio Blues”.

Sí, señores. Soy murakamiano hasta la médula y ya es hora de que alguien lo diga. Parece que la etiqueta de “eterno candidato al premio Nobel” ha borrado la estela de un escritor al que admiro por su forma y contenido. Hacía tiempo que un escritor no me había atrapado de la manera en que lo hizo ese ex barman de Kioto en aquella noche de neón en la gran manzana.

La literatura es algo muy personal, nunca buscaría convencer a alguien que ya probó la píldora del nipón de que debe probarla de nuevo, pero sí busco subrayar y dar brillo a una figura bastante denostada últimamente. Quizá por esa manía hipster de aborrecer cuanto se vuelve mainstream o best seller, como pasa con Murakami en nuestro país.

La escritura del autor de Tokio Blues tiene un tremendo poder sensorial, consigue que sientas la comida y la bebida en el paladar, que escuches los ritmos de los Beatles en tus tímpanos y que te acuestes con alguien sin mover un solo dedo. Su capacidad de volcar sobre el papel un sinfín de sensaciones conduce al lector a través de un vaivén en el que, finalmente, la historia es lo de menos.

Tokio Blues es su novela más redonda, de las que he leído. Luego vino Baila, baila, baila, una novela donde durante páginas y páginas no sucede absolutamente nada. Pero él tiene esa magia. No te interesa lo que le pueda suceder al protagonista que se aloja en el Hotel Delfín, te apasiona su mundo interior, sus sueños, rémoras y cotidianeidad.

La nostalgia juega un rol fundamental en sus libros, es casi como otro personaje, algo que quienes solemos torcer la mirada hacia el pasado encontramos especialmente suculento. Como sucede en Los años de peregrinación del chico sin color, donde Tazaki vive obsesionado con la ruptura de su pandilla de amigos cuando era adolescente.

Las recopilaciones de relatos Hombres sin mujeres y Detrás del terremoto son claros ejemplos de que Murakami es capaz de otorgar una atmósfera onírica a la historia sin necesidad de muchas páginas. Y es que, precisamente, uno de los baluartes de este autor es que cada libro suyo es una experiencia, un viaje del que uno regresa cambiado y reflexivo.

Sin excesivo barroquismo, el japonés es capaz de elegir la palabra adecuada para que con cada capítulo, leer se parezca a esa experiencia psicotrópica que solía ser la lectura en la niñez y la adolescencia. Sigue la máxima que defendiera Francisco Umbral en Mortal y rosa:

El arte descriptivo, minucioso, es pueril y pesado. El arte expresivo, expresionista, aísla rasgos y gana, no solo en economía, sino en eficacia, porque arte es reducir las cosas a uno solo de sus rasgos, enriquecer el universo empobreciéndole, quitarle precisión para otorgarle sugerencia”.

Y así lo creo yo. Murakami es un maestro de la sugerencia, capaz de emocionarte e incluso traer recuerdos a tu memoria mediante el relato de introvertidos personajes amantes del jazz que viven su historia en primera persona, como cada uno de nosotros. Tokio Blues comienza con un hombre que recuerda su pasado mientras escucha Norwiegian Wood de los Beatles en un avión. Baila, baila, baila con el protagonista tumbado en la cama al lado de una chica, mientras llueve en la calle y fuma un cigarro. ¿Os suena? Somos lo que leemos.

Dignidad en bandeja de plata

En Asuntos sociales por
Tiempo de lectura: 3 minutos

Judit Comabasosa parece frágil como el último pétalo a punto de desprenderse de la copa de un árbol en otoño.  Parece que tirita pero permanece recia. Cuenta sin atisbo de duda o nervio cómo pasó siete meses de su vida en un hospital residencial 24 horas para personas con anorexia en Barcelona. Siete meses sin más contacto con el exterior que unas cuantas visitas de familiares y amigos. Mientras tanto, dentro del centro, el combate con uno mismo sigue su curso. Sigue leyendo

Pancho Sánchez y la utopía catalana

En Cataluña/España por
Tiempo de lectura: 3 minutos

Antonio Santos explica en su magnífico libro ‘Tierras de ningún lugar’ que las utopías, aun siendo necesarias para que sigamos avanzando, son contradictorias y desatienden e ignoran la complejidad de los humanos. Es más, son totalitarias. Quien acuña la palabra ‘utopía’ por primera vez fue santo Tomás Moro con la publicación en 1516 de la obra del mismo nombre. En este libro, el pensador retrata el que sería un sistema de organización ideal.

Sin embargo, esta sociedad idílica donde todos conviviríamos felices y sin malestar es en realidad un auténtico Estado totalitario donde no se permite la disidencia y la población está sometida a múltiples obligaciones y prohibiciones: no se permite la propiedad privada, no es posible viajar, dentro ni fuera de la isla, sin recibir un salvoconducto especial, la infidelidad está penada con la muerte, se regula la hora a la que deben acostarse y despertar los ciudadanos, etc. Sigue leyendo

Cataluña y España: regreso al tú y el yo

En Cataluña/España por
Tiempo de lectura: 3 minutos

Hay ocasiones en que la verdad llama a la puerta. Abrimos airados y replicamos: “¡Largo de aquí! Estoy buscando la verdad”. Esta reflexión aparece en ‘El zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta’ de Robert Pirsing. Un libro extremadamente popular en los 70.

La verdad lleva años llamando a la puerta del Gobierno central, pero este ha preferido darle con el picaporte en las narices. Esa verdad es un nacionalismo catalán que año tras año ha crecido de manera rampante. ¿A cambio de qué? De unos votos para esto, de un apoyo para aquello. Sigue leyendo

Madrid era una fiesta

En Democultura/Literatura por
Tiempo de lectura: 3 minutos

Cuando llegaba la primavera, incluso si era una primavera falsa, la única cuestión era encontrar el lugar donde uno pudiera ser más feliz. Si estábamos solos, ningún día podía estropeársenos, y bastaba esquivar toda cita para que cada día se abriera sin límites. Sólo la gente ponía límites a la felicidad, salvo las poquísimas personas que eran tan buenas como la misma primavera”, Ernest Hemingway, París era una fiesta.

No muchos pueden presumir de una biografía tan repleta de aventuras, encantos y desencantos como la de Hemingway, un hombre de acción bendecido por el don de la sensibilidad artística. Fue combatiente en la Primera Guerra Mundial, corresponsal en África y en la Guerra Civil española. Su experiencia le granjeó fama y la típica imagen de tipo pasado de vueltas que no se amilana ante cualquier cosa. Sigue leyendo

La elección del camino propio

En Pensamiento por
Tiempo de lectura: 3 minutos

Tenía 9 años cuando el vuelo 11 de American Airlines y el vuelo 175 de United Airlines se estrellaron contra las torres gemelas en Nueva York. Estaba a punto de volver a clase, cuando me encontré a mi madre pegada al televisor. En el colegio, los profesores estaban conmocionados. Yo no entendía muy bien lo que había sucedido, pero no dejaba de preguntarme qué lleva a alguien a hacer tanto mal a los demás.

Quizá fuese mi primer conocimiento de que, en el mundo, existe un mal muy profundo, irracional, impávido ante el sufrimiento ajeno. Tiempo después, ya con 22 años, viajé a la gran manzana para hacer prácticas en el consulado español. Cuando me acerqué al memorial del 11s, no pude evitar imaginarme las vidas de aquellos inocentes que desaparecieron para siempre. Personas con sueños, inquietudes, pareja, hijos, problemas… Vida. Sigue leyendo

Saber decir adiós, la despedida de Cuartango

En Periodismo por
Tiempo de lectura: 2 minutos

Abandonar la niñez y entrar en la adolescencia es decir adiós a la inocencia, a las sonrisas infundadas y al mundo imaginario donde nos refugiábamos, dónde éramos héroes y el final siempre era feliz. Por si fuera poco, perdemos el sentido, eso que antes no nos hacía falta, y las ausencias se hacen patentes: ausencia de amor, ausencia de cariño, ausencia de ti, seas lo que seas.

Empezar a trabajar y dejar la universidad, es decir adiós a la libertad (a gran parte de ella), a las fiestas los lunes y a los amigos de fuera. Seguir viviendo es seguir perdiendo cosas y ganando otras. Desaparecen personas, pero permanecen los recuerdos. El pasado no deja de ser ese oasis donde varamos de cuando en cuando, para respirar una nostalgia en ocasiones sanadora y en ocasiones angustiosa. Sigue leyendo

Elogio al fracaso

En Cultura política/Pensamiento por
Tiempo de lectura: 4 minutos

No te engañes. Tú también has fracasado, y volverás a hacerlo. No maquilles tu derrota con una fotografía de Instagram. Te negaron aquel beso, ese trabajo, aquella victoria e incluso aquella sonrisa que tanto necesitabas. Pero, ¿sabes qué? No importa. Se terminó huir del fracaso.

Carlos Fernández, mítico ex community manager de @policía, me dijo en una ocasión que “nadie es tan guapo como en su Facebook, ni tan feo como en su carnet de identidad”. Es una metáfora fabulosa para reflejar que la realidad no es blanca o negra. El éxito y el fracaso confluyen, y se necesitan el uno al otro. Sigue leyendo

Turquía o la democracia suicida

En Internacional/Mundo por
Tiempo de lectura: 4 minutos

Al igual que los griegos, que en su democracia clásica condenaron a Sócrates a ingerir la cicuta para matarlo, la democracia representativa padece de instintos suicidas intermitentes. Un nuevo bollo, este con aspecto de donner, ha venido a engordar el descrédito hacia los valores demócratas tras el referéndum acontecido hace escasas semanas en Turquía. Una vez más, la democracia disparándose en el pie.

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Taxi Driver, hombre occidental en busca de sentido

En Cine por
Tiempo de lectura: 3 minutos

“Por la noche salen bichos de todas clases: furcias, macarras, maleantes, maricas, lesbianas, drogadictos, traficantes de droga… Tipos raros. Algún día llegará una verdadera lluvia que limpiará las calles de esta escoria”. Este demoledor texto surgió de la alcoholizada mente de Paul Schrader en 1973.

‘Taxi Driver’ (1976), la obra maestra de Martin Scorsese, se gestó en la perturbada psique de un Schrader divorciado, desempleado, perdedor, alcohólico y “a punto de volverse un psicópata”, en sus propias palabras. Bien es cierto que las drogas han sido fuente de inspiración para exultantes autores, como Hemingway o Bukowski. Aunque también es verdad que a otros, como Edgar Allan Poe, les anulaba por completo. Sigue leyendo

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