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Ballon Blanc

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El galardón obtenido por Luka Modric presenta los síntomas característicos de una victoria blanca. Y ello no supone desmérito a su fabulosa campaña mundialista con Croacia. Pero las reacciones de escándalo no dejan lugar a dudas: el de 2018 es un balón merengue.

El triple foco de indignación proviene de dos entornos: el antimadrista de toda la vida y el posmadridista (quizás más anti que el otro). Los atléticos clamando al cielo por Griezzmann, los culés por Messi y los ronáldicos enrabietados -un grupo socio-familiar con una densidad de quejas equiparable a la de un club entero- concentran las protestas principales. Hay respuesta para todos.

La expectativa de conceder el balón de oro a un campeón mundial resulta legítima. Pero, ¿ganaron Xavi o Iniesta en el año 2010? Messi, con campaña oficial del club y no escaso apoyo mediático, se lo llevó aquella temporada. El antecedente quedó sentado: el Mundial no da derecho automático al esférico dorado. El quinto puesto del argentino en esta edición también ha despertado la incomprensión de muchos, incluidos madridistas acomplejados. El doblete merece todas las alabanzas pero, ¿hasta qué punto Liga y Copa, trofeos domésticos, sirven de criterio en un galardón internacional como el Balón de Oro? Mundial y Liga de Campeones parecen escenarios más objetivos. Según este mismo criterio, Ronaldo podría haber ganado; su deficiente actuación con Portugal, podemos suponer, explica su derrota.

Y entonces, ¿por qué Modric? Por su maratón rusa, por supuesto, pero especialmente por su implacable trayectoria en Europa. El reconocimiento a su Champions League de esta temporada es extensible a las dos anteriores. A nadie se le escapa que el dominio continental del Madrid tiene un altísimo factor de Modric-dependencia: cuando Luka se resfría, el tricampeón de Europa entra en coma. Para botón de muestra, la presente campaña liguera.

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En momentos como este conviene echar la vista atrás. Florentino, en contra de buena parte de la prensa y de su propia afición, hizo caso a Mourinho fichando a Modric. Sobre el proscrito de Setúbal, que ahora naufraga entre diablos rojos, los madridistas suelen hacerse la misma pregunta que los judíos de La Vida de Brian acerca de los romanos: «¿qué nos ha dado?» (rostros airados y manos alzadas).

El Balón de Oro actual.

Licenciado en Com. Audiovisual por la UFV, máster en guión y profesor en la UNAV. Actualmente compagina su carrera de guionista con el mundo académico.

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