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Taxus o el arte de dedicarte a lo que te gusta [Carta a Loulogio]

En Democultura/Literatura por
Tiempo de lectura: 3 minutos

Querido Isaac Sánchez, “Loulogio”,

En diciembre me compré Taxus, tu nuevo cómic. Y es curioso ver cómo una frase tan trivial puede esconder tanta historia.

Soy uno más de tus muchos “fans”. Sigo a “Lou” en Youtube desde hace años. Pocas veces me he reído más en mi vida que cuando vi el vídeo titulado La mejor escena de ninjas de la historia del cine, que elevó al “ninja púrpura” al Olimpo del humor.

Sigo a Loulogio porque me gustan tus vídeos, me gusta tu humor, me gusta tu forma de ver la vida. Discrepo mucho de tus opiniones, pero -una rareza en el mundo de Internet- eso nunca me ha desanimado: nunca me has hecho que me sienta mal por no pensar lo mismo que tú. Siempre he pensado “mira, este es un tío con el que me gustaría tener una buena charla”. Aún albergo la esperanza.

Por todos estos motivos, cuando me enteré de que te apartabas del mundo de los millones de “views” para dedicarte a hacer un cómic, me sentí intrigado y un poco fastidiado -no te voy a engañar-. Por supuesto que sé que te encanta el mundo del cómic y de la novela gráfica. Me he guiado más de una vez por tus consejos para acertar a la hora de escoger mi próxima lectura de Snyder o de Alan Moore. Pero una cosa es que te guste el mundillo y otra muy distinta convertir el mundillo en tu quehacer artístico.

A lo largo de los siguientes meses nos fuiste otorgando con cuentagotas pequeñas píldoras de tus avances en el dibujo y en la historia, en vídeos cada vez más esporádicos. Con tus barbas de dibujante ermitaño aparecías, de pronto, sentado en tu mesa de dibujo, rodeado de acuarelas y de lápices, transmitiendo cansancio y dificultades, pero sobre todo una profunda emoción y una gran satisfacción. Y yo pensaba “a este chico le gusta eso que hace”.

Tengo el libro en la mesa. Fui a la librería Akira Cómics un par de días después de que salió a la venta. La que me lo vendió me dijo que Lou había aparecido por sorpresa el día anterior. No es la primera vez que “apareces por sorpresa”. Es parte de tu ser quien eres: espontáneo, ocurrente, divertido, buena gente.

Después de leer Taxus por primera vez comprendí lo que tenía en mis manos. La causa del alejamiento de Lou del mundo de las pantallas de ordenador. No es una obra maestra, no es tu obra maestra. Esa llegará en unos años. Pero sí que es la obra de un maestro. Es una obra acariciada, mimada, con las bellas imperfecciones de un trabajo primerizo.

La parte de mi alma que es cántabra se ha sentido pletórica con todas esas viñetas repletas del verde melancólico de nuestra cordillera norte, con sus leyendas de Anjaras, Guajonas y Nuberos. Y a la otra parte de mi alma, la del niño que le gusta que le cuenten cuentos, le ha encantado esa historia. Un relato sobre el bien y el mal (como toda buena historia), protagonizada por un alma turbada, y que nos deja con la miel en los labios y ganas de más.

Es la primera entrega de una trilogía y eso me deja en una situación incómoda.

Seré sincero: Lou, no me gusta nada que te despidas de Youtube. Tu anuncio me ha hecho sentir una profunda añoranza por vídeos de calidad, de humor (esa mítica batamanta…); por buenas críticas de cine de superhéroes y de cómics. Pero, por otro lado, necesito saber qué pasa con Benito. Necesito pasar la siguiente página y llegar al final de la historia.

Veo en distintas páginas web que has tenido éxito. Taxus se ha vendido como rosquillas. Me alegro mucho. Es el premio de una apuesta nada fácil: el envite a dejar detrás de ti los galones de Youtube para dedicarte a lo que de verdad te gusta.

Y más allá de tu destreza con la acuarela y con el dibujo, y más allá de tu maestría en el humor y en el relato, he descubierto de ti el arte de dedicarse a lo que a uno le gusta: a no dar la vida por descontada y aprovecharla al máximo para dejar tras de ti el legado en el que has crecido y del que te puedes sentir orgulloso.

Tu despedida en el mundo de los vídeos de diez minutos es una lástima, pero tu bienvenida en el mundo de los cómics es una bendición. Te garantizo que no me perderé ninguno.

Doctor en Filosofía en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma. Me considero, ante todo, un gran lector. Inclinado por naturaleza hacia las humanidades clásicas y la literatura inglesa, y por vocación a la metafísica y a la lógica. Católico tras las huellas de Newman, Chesterton y Benedicto XVI. Filósofo tras las huellas de Santo Tomás de Aquino y de Aristóteles. Y gran aficionado al mundo de Tolkien.

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