Verdi: la revolución de la ópera

En Democultura/Teatro por
Tiempo de lectura: 8 minutos

Este año se conmemora el 205 aniversario del natalicio de Giuseppe Verdi, el célebre compositor de algunas de las piezas líricas más conocidas en la cultura popular, entre las que destacan aquellas que conforman su trilogía de ópera romántica: Rigoletto, Il Trovatore y La Traviata. Su vida, tan llena de contrastes, transitó entre la desgracia de haber perdido a su familia y el reconocimiento y la fama por su contribución a las trascendentales transformaciones políticas de la Italia de su tiempo, que encontraron en él a uno de los máximos representantes del nacionalismo romántico de la segunda mitad del siglo XIX.

Obertura: Las tragedias de un romántico

Giuseppe Verdi, nacido en el seno de  una familia de posaderos el 10 de octubre de 1813 en Le Roncole, localidad que pertenecía al ducado de Parma, entonces parte de Francia, comenzó su carrera musical como organista en la iglesia del pueblo. Un comerciante llamado Antonio Barezzi, al descubrir el talento del pequeño Beppino, se convierte en su mecenas y lo traslada a Busseto, donde continuó sus estudios musicales. Ya con 19 años de edad, trató de ingresar al conservatorio de Milán, pero fue rechazado por haber rebasado el límite de edad y porque sus aptitudes musicales habían sido desarrolladas en forma autodidacta, lo que no contribuyó a crearle un historial académico.

En el ambiente propio de La Scala de Milán descubrió su pasión por la ópera y al poco tiempo se vuelve profesor de música, casándose en 1835 con Margherita Barezzi, hija de su mecenas, con quien tuvo dos hijos. Fue en 1839 cuando estrenó su primera ópera, titulada Oberto Conte di San Bonifacio, en La Scala, y su éxito logró que se le encargara una segunda obra. Fue en ese contexto que ocurrieron grandes desgracias que golpearon profundamente al compositor: Víctima de encefalitis, su esposa muere en 1840, y ese mismo año, con meses de diferencia, también murieron sus hijos Virginia e Icilio.

La pérdida de su familia a una edad tan temprana -tenía 27 años cuando se quedó completamente solo- influyó de forma determinante en sus composiciones, puesto que la ópera cómica Un giorno di Regno fue un enorme fracaso, al grado que el público ni siquiera le dejó terminar la representación el día de su estreno. Estos acontecimientos lo sumieron en una profunda depresión, periodo en el que incluso contempló la posibilidad de abandonar su carrera.

¡Toca o haz click en la imagen para ir a nuestro auxilio!

V.E.R.D.I.

Para 1842, cuando ya se había planteado dedicarse exclusivamente a la enseñanza, Verdi recibe un libreto de Temistocle Solera basado en Nabuchodonosor, de Anicete Bourgeois y Francis Cornue, cuya lectura le provocó el entusiasmo necesario para regresar a la ópera, estrenando Nabucco en La Scala y recibiendo la aclamación de un público que vio en la obra no sólo una representación de la lucha del pueblo judío por liberarse del yugo babilónico, sino una clara alegoría a la situación política del pueblo italiano, sometido a la dominación austríaca.

Nabucco está dividida en cuatro partes que transcurren en el contexto del exilio del pueblo hebreo a Babilonia en el siglo VI a.C. Nabucco es el rey de Babilonia, quien ha conquistado Jerusalén y tiene dos hijas: Abigaille y Fenena, quienes pelean por el amor de Ismaele, sobrino del rey judío de Jerusalén. La destrucción del Templo de Jerusalén y la opresión del pueblo hebreo son el fondo de la compleja trama que se teje entre el rey de Babilonia y sus hijas.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR  [CRÍTICA] Un legado maldito

Es muy conocido el coro del tercer acto de la ópera, llamado Va, pensiero, sull´ali dorate, llamado también Coro de los esclavos, que fue adoptado como himno por los patriotas italianos, en una clara alusión a la dominación extranjera que los austríacos ejercían sobre su país.

Va, pensiero, sull’ali dorate;

va, ti posa sui clivi, sui colli,

ove olezzano tepide e molli

l’aure dolci del suolo natal!

Del Giordano le rive saluta,

di Sionne le torri atterrate…

Oh mia patria sì bella e perduta!

Oh membranza sì cara e fatal!

Arpa d’or dei fatidici vati,

perché muta dal salice pendi?

Le memorie nel petto raccendi,

ci favella del tempo che fu!

O simile di Solima2​ ai fati

traggi un suono di crudo lamento,

o t’ispiri il Signore un concento

che ne infonda al patire virtù.

che ne infonda al patire virtù

che ne infonda al patire virtù

al patire virtù!

 

¡Vuela pensamiento, con alas doradas,

pósate en las praderas y en las cimas

donde exhala su suave fragancia

el dulce aire de la tierra natal!

¡Saluda las orillas del Jordán

y las destruidas torres de Sion!

¡Oh, mi patria, tan bella y abandonada!

¡Oh recuerdo tan querido y fatal!

Arpa de oro de fatídicos vates,

¿por qué cuelgas muda del sauce?

Revive en nuestros pechos el recuerdo,

¡Que hable del tiempo que fue!

Al igual que el destino de Sólima

Canta un aire de crudo lamento

o que te inspire el Señor una melodía,

que infunda valor a nuestro padecimiento,

que infunda valor a nuestro padecimiento,

que infunda valor a nuestro padecimiento,

al padecer, valor!.

 

Con una notable influencia de Rossini, la obra de Verdi describe con profunda emotividad las penurias del pueblo judío vencido por el rey de Babilonia, quien llega al extremo de proclamarse no sólo soberano sino rey de los hebreos, lo que provoca el castigo de Dios. La oración del sumo sacerdote Zaccaria, Vieni o levita, buscando consolar a los oprimidos vaticinando el fin de la dominación babilónica, es una clara muestra del imprescindible dramatismo y teatralidad que encontramos en la producción verdiana, en la que destacan la melodía vocal expresiva y el sobresaliente papel del coro.

Un dato relevante es que el día de su estreno, el papel de Abigaille fue interpretado por la reconocida soprano Giuseppina Strepponi, quien se convertirá en la pareja del compositor durante el resto de su vida.

La exaltación nacionalista en medio del Risorgimento de mediados del siglo XIX proclamó el Viva Verdi! como un grito patriótico, puesto que los patriotas convirtieron el apellido del compositor en el acrónimo de Vittorio Emanuele Re D´Italia, en referencia al rey de Cerdeña que unificaría Italia entre 1860 y 1870. Se cuenta que los voluntarios italianos cantaban piezas de las óperas verdianas cuando entraban en batalla contra los austríacos, encontrando en la música la contribución del compositor al movimiento liderado por Garibaldi y Mazzini. Al éxito de Nabucco le siguieron I Lombardi alla prima crociata (1843), Ernani (1844), Macbeth (1847) y Luisa Miller (1849).

Como consecuencia del destacado papel que jugó en el proceso de unificación de Italia, Verdi aceptó la propuesta del ministro Camilo Cavour para ser diputado en el primer parlamento del nuevo reino entre 1861 y 1865. La culminación de la unificación italiana llevaría al rey Víctor Manuel II a designar a Verdi senador vitalicio en 1874, aunque el compositor declinaría la invitación.

La trilogía popular: De La donna é mobile a Di Provenza il mar

Basada en la obra de Víctor Hugo Le Roi s´amuse y con libreto a cargo de Franceso Maria Piave, la ópera en tres actos Rigoletto se estrenó en marzo de 1851 en La Fenice, en Venecia, desarrollándose la historia alrededor de Mantua, en el siglo XVI. El Duque de Mantua vive seduciendo mujeres y tras deshonrar a la hija del conde Monterone, éste clama por venganza, siendo arrestado por orden del Duque. Rigoletto, el jorobado bufón de la corte, se burla de Monterone, pero entra en temor después de que lanza una maldición tras su arresto. Esta maldición es la que traerá la perdición al bufón.

La trama envuelve al espectador en el drama que se desencadena entre la hija de Rigoletto, Gilda, quien se ha enamorado del Duque sin conocer su identidad –ya que se había presentado como Gualtier Maldé-, pese a los muchos esfuerzos de su padre por mantenerla escondida. Los cortesanos Ceprano y Borsa pretenden vengarse de Rigoletto por sus burlas y traman el secuestro de Gilda. Tras su liberación, Rigoletto descubre el amor que su hija siente por el Duque, y trata de desengañarla exhibiéndolo en sus aventuras amorosas. Conocida es la sobresaliente aria La donna e mobile, que canta el Duque mofándose del carácter voluble que atribuye a las mujeres. Se dice que al día siguiente del estreno, todos los gondoleros venecianos cantaban esta aria.

El intento de Rigoletto de usar al asesino Sparafucile para matar al Duque y salvar así a Gilda, quien pese a todo sigue enamorada de él, termina en forma trágica, recordando a todos la maldición lanzada por Monterone.

Tras el rotundo éxito que representó Rigoletto, en enero de 1853 se presentó en el Teatro Apollo de Roma la ópera Il Trovatore, basada en la obra teatral de 1836 El Trovador, de Antonio García Gutiérrez. El libreto fue escrito por Salvatore Cammarano, quien murió poco antes de concluirlo, por lo que Verdi realizó algunos ajustes. La trama se desarrolla a principios del siglo XV entre Vizcaya y Aragón, durante la revuelta de Jaime de Urgel contra Fernando de Antequera derivada del Compromiso de Caspe.

El Conde de Luna corteja a Leonora, dama de honor de la princesa de Aragón, pero siente celos porque ella ama a Manrico, un trovador y militar del ejército del príncipe de Urgel. Ferrando, el capitán de los guardias, cuenta que una gitana hechizó al hermano del Conde de Luna, por lo que fue quemada en la hoguera. Antes de morir, la gitana ordenó a su hija Azucena que la vengara, y ésta raptó el hijo menor del Conde. Antes de morir, el padre del Conde de Luna pidió que buscara a Azucena para matarla por lo que había hecho, ya que se creía que los restos incinerados de un niño que fueron encontrados en la hoguera, correspondían a los de su hermano.

La historia da un giro dramático al revelarse la verdadera identidad tanto de Manrico como de su madre, así como la desgracia que caerá sobre el Conde de Luna, empeñado en deshacerse de Manrico para quedarse con el amor de Leonora.

Luego del éxito de Il Trovatore, en marzo de 1853 se estrenó de nuevo en La Fenice la ópera en tres actos La Traviata, con libreto nuevamente por Francesco Maria Piave, basado en la novela La dame aux camelias, escrita por Alexandre Dumas (hijo) un año antes.

A diferencia de sus predecesoras, pero similar a lo ocurrido con Il barbiere di Siviglia, de Gioachino Rossini, y con Carmen de Georges Bizet, La Traviata fue un fracaso la noche de su estreno. Se cree que las razones principales fueron la falta de motivación de los intérpretes –que habían manifestado abiertamente que no les gustaba la obra- y particularmente que la soprano Fanny Salvini Donatelli, considerada vieja a sus 38 años y con sobrepeso, no encajaba con el papel de Violeta. Esta situación llevó a revisar por completo la obra, que se presentó al año siguiente en el Teatro San Benedetto de Venecia, resultando ser un éxito en esta ocasión.

Ambientada en el París de mediados del siglo XIX, cuenta la tragedia de Violeta Valéry, una cortesana pretendida por el noble Alfredo Germont, siendo pareja en esos momentos del Barón de Douphol. Estableciendo una relación con Alfredo, la paz de la pareja se ve obstaculizada por el padre del noble, Giorgio Germont, quien exige a Violeta que termine con la relación por el bien de su familia, ya que la culpa de la imposibilidad de la hermana de Alfredo de concretar su compromiso con un hombre de buena familia.

La obra avanza narrándonos las dificultades que atraviesa Violeta al separarse de Alfredo, y el trágico final que se produce a consecuencia de su enfermedad y el remordimiento tardío que siente Germont padre por haber separado a la pareja.

En esta ocasión, como ya había ocurrido con Rigoletto, Verdi debió enfrentarse a la censura, puesto que la personalidad del personaje de Violeta lo obligó a situar la trama en la época de Luis XIV, evitando así las claras referencias a la vida a mediados del siglo XIX.

Ya siendo un afamado y consolidado compositor, Verdi siguió creando los siguientes cuarenta años, destacando entre sus obras La forza del destino (1862), Don Carlos (1867), Aida (1871), Otello (1887) y Falstaff (1893), estas últimas dos basadas en Shakespeare.

Tras una larga y fructífera vida dedicada a la música, Giuseppe Verdi falleció en Milán, en enero de 1901. A más de un siglo de distancia, algunas de sus obras constituyen parte imprescindible del repertorio lírico que cada temporada se presenta en recintos culturales de todo el mundo.

¿Te ha interesado? Suscríbete a nuestro boletín semanal para recibir un resumen de los artículos.

Orgulloso nativo de la Ciudad de México. Abogado de profesión, burócrata por ocupación, luterano, estudioso de la Filosofía, la Teología y la Psicología. Apasionado de las letras, la narrativa histórica, el terror y el horror cósmico, lector asiduo de Nietzsche, Kafka y Lovecraft. Combino la docencia universitaria con la política, atento a Octavio Paz, guardando distancia con el príncipe. Seguidor de Schopenhauer, pero creyente en Facundo Cabral.