Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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Resacas de Mayo del 68: la preponderancia de la acción política

En Amor y sexualidad/Cultura política/Historia por
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Este año las veleidades del calendario han hecho que coincidan el centenario y el quincuagésimo aniversario de acontecimientos históricos que implicaron sendos cambios radicales en el paradigma cultural y filosófico del mundo occidental. Nos estamos refiriendo al final de la Primera Mundial y a las protestas de mayo de 68, respectivamente.

La Gran Guerra supuso un trauma tan destructivo como inesperado, tan sorprendente como radical, que dejó la Europa material, pero sobre todo la espiritual, convertida en tierra baldía lista para la siembra nihilista de nuevas y aún más absurdas tragedias. Sigue leyendo

Rusia y Europa: rumbo a una integración forzosa

En Mundo por
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El 20 de enero de 2017, Donald Trump tomó posesión de su cargo como presidente de los Estados Unidos. Pronto dejó clara su intención de obedecer los mandamientos del America First y de lograr que EE. UU abandonase su papel de “policía del mundo”. En su Estrategia de Seguridad Nacional optó por una política exterior basada en la reciprocidad y la bilateralidad, devolviendo importancia a los Estados «fuertes y soberanos», frente a las políticas de Obama que defendían la importancia de la multilateralidad y la cooperación internacional. El mismo documento, caracterizado por sus propias contradicciones y su retórica belicista, acusó a Rusia de ser un rival peligroso que debía ser contrarrestado. Mientras, Vladimir Putin afianza su liderazgo y Rusia parece avanzar hacia un proceso de integración con Europa.

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Manifiesto de París: Una Europa en la que podemos creer

En Cultura política/Mundo por
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Publicamos a continuación el texto en español del Manifiesto de París redactado por una docena de intelectuales europeos de primera línea, entre los que destacan nombres como Robert Spaemann o Rémi Brague. Se trata de un análisis profundo y exhaustivo sobre la idea de Europa y las amenazas actuales para la identidad y la civilización europea, tanto desde el punto de vista de las ideologías como de los modos de gobierno, la deriva de la economía, la organización social, la inmigración y la educación.

La lista completa de autores, así como los intelectuales españoles que se han sumado al manifiesto, pueden consultarse al final de esta página. El documento original, en este enlace. Sigue leyendo

Stefan Zweig y la reconstrucción de Babel (I)

En Cultura política/Pensamiento por
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El propósito de este breve texto es arrojar algo de luz sobre lo que Stefan Zweig puede decirnos hoy a nosotros como hombres y como europeos. Los escritos a los que nos referiremos son de su autobiografía, El mundo de ayer; una serie de escritos publicados tras su muerte bajo el título Europäisches Erbe (traducido al español con el título El legado de Europa); y algunos artículos e intervenciones explícitamente referidos a Europa, recogidos en italiano en el libro Appello agli europei.

Como podrán ver, el recorte que implica la crítica nos obliga a prescindir de escritos más conocidos como, por ejemplo, Momentos estelares de la Humanidad. Al fin y al cabo, el objetivo de este análisis no es otro que poner las cosas en claro: desprenderse de lo superfluo y resaltar lo esencial. El crítico, como el artista, obtiene un vistazo de la realidad y aumenta la presión arterial de los eventos, de los objetos, para que su verdad aparezca de modo patente al lector y al espectador. Sigue leyendo

Habrá que estar atentos

En Internacional/Mundo por
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Empezamos la semana con una congoja amarrada al cuello, la doblamos con un suspiro de alivio y la cerramos con la sensación de que lo peor está por llegar.

El lunes teníamos casi la certeza de que Geert Wilders iba a servirnos un poco de cicuta. Todo parecía indicar que Holanda trasplantaría a Europa la peor cara electoral que vivimos en noviembre en EEUU. En este caso no era imprescindible una victoria. Ni siquiera era necesario que su xenófobo Partido por la Libertad (PVV) lograse los resultados necesarios para formar gobierno. Sigue leyendo

Astérix en Europa

En Internacional/Mundo por
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La carrera por la presidencia de Francia se ha vuelto emocionante, por lo tanto, preocupante; la corrupción persigue a François Fillon y a Marine Le Pen, mientras que la sombra rusa intentará complicar al socioliberal Emmanuel Macron.

Las encuestas insisten en el triunfo del Frente Nacional en primera vuelta y en su derrota en el ballotage, no está claro aún con cuál contendiente. De todos modos, aunque el triunfo de Marine Le Pen se vislumbra difícil, no es imposible. La victoria holgada de Jacques Chirac sobre Jean-Marie Le Pen en las elecciones del 2002 ya no sirve tanto como referencia; factores como el contexto internacional y asuntos internos como la tensión multicultural o el deterioro del sector agrícola están cambiando rápidamente el mapa social y político. Sigue leyendo

500 años de la Reforma Protestante: la disputa teológica que cambió el mundo

En Pensamiento/Religión por
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Martín Lutero clavando en la puerta de una iglesia en Wittenberg las 95 tesis que cambiarían la historia de Occidente. Aunque esta imagen la tenemos todos muy presente, no está claro que haya ocurrido realmente. El simbólico gesto que daría inicio a la Reforma Protestante puede no ser más que una expresiva ficción.

De lo que no hay duda alguna, es que en el 2017 se cumplirán 500 años desde que Lutero escribiera las famosas tesis (aunque él no las llamaría así) y las enviase al arzobispo de su diócesis, iniciando una polémica teológica cuyo desenlace sería imprevisto para todos. Sigue leyendo

Kusturica: la Identidad entre la fantasía y realidad

En Cine/Democultura por
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En 1991 Emir Nemanja Kusturica perdió su país, y su Identidad. Hijo de padre serbio ortodoxo y madre bosnia musulmana, asistió perplejo a como desaparecía la vieja Yugoslavia, la “unión de los eslavos de sur”.

Su obra y su vida aparecen como ejemplo historiográfico, desde el cine, de la creación y destrucción de la Identidad, personal y colectivamente en nuestro devenir contemporáneo; y sobre todo de cómo ésta afecta a los hombres y mujeres en una vida cotidiana donde lo real (lo que supuestamente vivimos) y lo mágico (lo que hubiéramos deseado que pasara) se conectan indisolublemente. Sigue leyendo

Al César lo que es del Zar

En Mundo por
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Una semana después de anunciar su intención de contribuir con 140 soldados a la fuerza de la OTAN desplegada en Letonia, el gobierno italiano encabezó, durante la cumbre del Consejo Europeo, al grupo de países contrarios a sancionar a Rusia por sus recientes acciones en la guerra de Siria.

La segunda decisión se comienza a entender cuando se observa la reciprocidad comercial; más de 500 compañías italianas operan en Rusia que, a su vez, es el suministrador del 30% del gas y del 15% del petróleo de Italia. Sigue leyendo

La ucronía de Ucrania

En Mundo por
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Uno de los principados más grandes y ricos de la Europa medieval fue la Rus de Kiev, gracias a su capacidad de comerciar con Europa y con Asia. Sin embargo, la disgregación interna, las invasiones y las nuevas rutas con oriente causadas por las cruzadas, desencadenaron su decadencia.

Kiev, aunque ya no volvería a ser la gran capital eslava, fue el origen de la historia de Rusia y de Ucrania, base de una imbricación asimétrica en favor de la primera, destinada a ciclos de mayor o menor adyacencia que han pasado por el amparo, la absorción y la influencia. Sigue leyendo

La otra JMJ de Polonia

En #RumboJMJ16 por
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Por Víctor Cortizo

Han pasado 25 años desde que tuve la oportunidad de participar en la Jornada Mundial de la Juventud que se celebró en Czestochowa. Aquellos días acudimos una importante delegación española a un país y a una Europa que había cambiado de manera profunda. Estos días asisto emocionado a todo lo que acontece en Cracovia en estos días por una doble razón.

La primera es observar un legado que durante todo este tiempo y a pesar de los importantes cambios a los asistimos en nuestra sociedad se ha mantenido con fuerza y que ha renovado a otra generación que, al igual que la nuestra hace 25 años, expresa la vitalidad de su Fe, la actualidad de su testimonio y su compromiso en la esperanza que proporcionan a un mundo inmerso en tensiones difíciles de dimensionar y de conflictos en todos los continentes y por todo tipo de razones. Sigue leyendo

Donald Trump: lo imposible es posible

En Elecciones EEUU 2016/Mundo por
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Hace sólo unos meses se decía que no había muchas posibilidades de que Donald Trump pudiera ser designado candidato del Partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos. Era impensable ver al magnate en la Casa Blanca y al frente de la gran potencia mundial. Pero lo que parecía imposible se ha convertido en posible.

¿Qué ha pasado para que Trump acaricie su sueño? ¿Por qué muchos ciudadanos estadounidenses están dispuestos a confiar en él? ¿Es un síntoma más de la decadencia de los principios y valores defendidos por Occidente desde hace tanto tiempo?

La alarma ha saltado en gran parte del mundo ante una posible victoria de Donald Trump. Los mensajes lanzados y las promesas a su electorado están en las antípodas de lo que hasta ahora ha significado Washington, tanto desde las posiciones republicanas como de las demócratas. Aunque se presente por una de las dos formaciones del clásico bipartidismo, en la práctica supone una tercera vía que intenta romper con políticas tradicionales que cada vez tienen más problemas para retener a su electorado con recetas convincentes.

 

Aunque Trump se presente por uno de los partidos clásicos, su propuesta es la de una tercera vía rupturista con las políticas tradicionales.

 

Trump ha utilizado, y lo sigue haciendo, un discurso populista, autoritario y extravagante que hasta ahora le ha dado resultado. Ha sabido cautivar a numerosos estadounidenses que confían en que él es la persona para recuperar, según dice, el poder perdido por la gran potencia en estos difíciles años. ¿Cómo y a qué precio? Trump apuesta por más orden y autoridad. El ciudadano tendrá que decidir si eso es lo que necesita Estados Unidos.

Donald Trump lleva meses insultando a líderes de todo el mundo. No se salva de sus exabruptos, por supuesto, su rival, la demócrata Hillary Clinton, de la que dice que es una mentirosa y una corrupta. Y hay quien desde sus filas afirma que debe ser fusilada por traidora. Son palabras inaceptables, impropias de cualquier servidor público de un régimen democrático.

Casi parece que estamos en lo más profundo de una pesadilla cuando escuchamos que piensa construir un muro en la frontera con México de tres mil kilómetros, que prohibirá la entrada de los musulmanes al país o que desea cambiar la relación histórica de Estados Unidos como defensor de sus aliados de la OTAN en caso de ataque. Quizá no recuerda o no sabe lo que ha ocurrido en el siglo XX y el papel que Washington ha desempeñado para la paz y la seguridad mundiales en las últimas siete décadas. Habrá que esperar que su equipo de consejeros y su candidato a la vicepresidencia, Mike Pence, sean capaces de poner orden, de analizar y difundir con seriedad sus propuestas. El anuncio de la convención de Cleveland de restaurar la ley y el orden no hace sino avanzar en una estrategia de miedo y de la necesidad de una trasnochada mano dura que está muy lejos de las soluciones que hoy necesita el mundo.

 

La democracia occidental tal y como la conocemos parece haber entrado en crisis.

 

La democracia occidental, tal y como la hemos conocido, parece haber entrado en crisis. A ambos lados del Atlántico están surgiendo movimientos políticos rupturistas con el enfoque de modernidad y crecimiento que posiciones conservadoras o socialdemócratas han llevado a cabo en las últimas décadas. Partidos de extrema izquierda o extrema derecha, populistas, xenófobos, antisistema o antieuropeos han logrado penetrar lentamente pero con cierta consistencia en los tejidos y estructuras políticas de Europa. Hasta han conseguido convencer a los ciudadanos, con mentiras de por medio, para dejar la Unión Europea, como ha sido el caso de los británicos en el referéndum del Brexit.

Con todas sus diferencias, esa necesidad de cambio también parece llegar a Estados Unidos. En esta ocasión no ha hecho falta un nuevo partido; simplemente la llegada de un rico hombre de negocios, sin experiencia política, con formas y mensajes impresentables, que ha conectado con gran parte de la sociedad. De manera especial, con sectores pobres y poco formados, descontentos con las fórmulas tradicionales, víctimas de los cambios económicos y que no ven ningún tipo de futuro. Y ahí es donde el populismo “trumpista” ha encontrado un caladero, hoy por hoy seguro de que en el republicano puede encontrar la solución a gran parte de sus males.

La preocupación aumenta cada día en parte de las filas republicanas, en sectores militares y en el mundo de la empresa estadounidense. La inquietud es notoria en una Europa que no gana para sustos en los últimos tiempos y que sigue atascada en su propio problema de identidad y de ausencia de respuesta colectiva a los grandes retos. El desmoronamiento de lo que ha representado Occidente empieza a preocupar. Y desde luego, el mundo puede ser muy distinto con Donald Trump en la Casa Blanca. No iba a ser candidato y lo es.

Hay quien dice que no ganará porque incluso votantes republicanos optarán por Hillary Clinton como mal menor. Pero algunas encuestas empiezan a deshacer el empate técnico y dan ventaja al primero sobre la segunda. Queda por delante una larga e intensa campaña. Es momento para pensar y reflexionar. Ni Estados Unidos ni el mundo necesitan a Trump. Hay tiempo para evitar que lo que hasta ahora es simplemente una pesadilla pueda convertirse en realidad.

Churchill, Schuman y Adenauer: tres discursos sobre Europa

En Internacional/Mundo por
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Reino Unido ha dicho que ya no juega más, que no se fía del resto y que quiere que le devuelvan su soberanía. Lo hace en un contexto bastante difícil, animada en parte por los populismos internos y en parte por los populismos externos, por la crisis económica, por la llegada de refugiados y por ese sentimiento de descontrol generalizado que sobreviene a los pueblos cuando se afrontan retos verdaderamente graves (ese que tan bien ilustra Mafalda: “Que paren el mundo que me quiero bajar”).

Todos sabíamos (y, si no, ya lo sabemos), que el proyecto europeo depende enteramente de que los pueblos que lo conformamos seamos, además, capaces de sostenerlo, tarea tanto más difícil cuando, a los tiempos de crisis, se suman inevitablemente los errores y vicios asociados al paso de los años. La pregunta tras el referéndum británico es: ¿Y, ahora, qué? Sigue leyendo

La paciencia de Svetlana Alexiévich

En Democultura/Literatura por
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El último premio Nobel de literatura recayó en la escritora y periodista bielorrusa Svetlana Alexiévich, autora de libros tan deslumbrantes como originales, a medio camino entre el testimonio y la literatura. Libros como La guerra no tiene rostro de mujer, Voces de Chernóbil o El fin del “homo sovieticus”. Por las venas de Alexiévich, fluye el sentimiento de la gran literatura rusa en la forma de dos notas fundamentales: la amplitud de su perspectiva, que transmite la sensación de que nada de lo humano le resulta ajeno, y su implicación emocional en el paisaje que describe. Sigue leyendo

Los refugiados no solo tienen hambre

En Asuntos sociales/Mundo/Pobreza e inmigración por
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Si es laudable oficio de caridad compadecer al que sufre, un hombre de veras misericordioso preferiría con mucho que no hubiera nada que compadecer.

 

Es de san Agustín, del Libro tercero de sus conocidas “Confessiones“, al hilo del teatro clásico (a él contemporáneo) y la experiencia de los espectadores de aquellas enrevesadas tragedias. “En aquellos días gozaba yo con ver en el teatro a los amantes que criminalmente se amaban, aun cuando todo aquello fuera imaginario y escénico. Cuando el uno al otro se perdían me ponía triste la compasión; pero me deleitaba tanto en lo uno como en lo otro“. Sigue leyendo

Un sueño llamado Europa (II)

En Cultura política/Pensamiento por
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Nos duele Europa. Nos duele, no sólo por el atentado que hace unas semanas golpeaba París y conmocionaba al mundo. Nos duele también porque Europa, parafraseando a Ortega, “es todo lo que no debía ser, y casi nada de lo que debía ser”.

¿Por qué? ¿Por qué anochece en Europa? ¿Por qué el Viejo continente no da sino muestras de cansancio?

(Viene de un artículo anterior)

Tal vez nos pueda dar una respuesta ese europeo perturbado y genial que fue Nietzsche, que adivinó el ocaso de Occidente mucho antes que sus contemporáneos:

“¿No habéis oído hablar de ese hombre loco que, en pleno día, encendía una linterna y echaba a correr por la plaza pública, gritando sin cesar, “busco a Dios, busco a Dios”?”  Sigue leyendo

Islam y Modernidad: Reflexiones blasfemas

En Cultura política/Pensamiento/Religión por
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Más tarde o más temprano, cualquiera que entre a fondo en las Humanidades o se interese por comprender la actualidad más allá de las tertulias periodísticas, termina topándose con las grandes estrellas del pensamiento actual. Toda selección es subjetiva y discutible, pero con toda seguridad el filósofo esloveno Slavoj Žižek (1949) emergerá como una de esas figuras indispensables.

Salvo por extractos aislados, fragmentos citados en otras obras y entrevistas en diversos medios, no soy lector de Žižek, lo que significa que debería tomar prestada demasiada información para poder esbozar su perfil intelectual. Por esta razón, el comentario que propongo sobre esta última obra suya se centrará en el contenido de la misma, “descontextualizado” de la trayectoria de su autor. Con todo, de los datos que fácilmente se pueden recoger en la red, a partir de la lectura de este librito sí es fácil certificar algunas de sus señas de identidad, como son la aplicación de categorías del psicoanálisis lacaniano para el análisis cultural o la hibridación del mismo con la filosofía hegeliana. Ah, y que el tipo es un verdadero agitador, en el mejor y peor sentido de la palabra. Sigue leyendo

Un sueño llamado Europa

En Pensamiento por
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Hubo un sueño llamado Europa. Variaciones sobre “Gladiator” en Sol Mayor

– Dime Máximo, ¿por qué estamos aquí?

– Por Europa, mi señor

– ¿Y qué es Europa, Máximo?

(Pausa) 

– Conozco a nuestros enemigos. Son brutales, crueles, oscuros. Europa es la luz” 

Todo el que haya visto ese clásico del cine que es Gladiator, recordará sin duda ese diálogo entre Máximo y Marco Aurelio en el que cruzaban, si no las mismas, por lo menos parecidas palabras.

Europa, Roma, era la luz, sí. Pero también era y sobre todo, como señalaba Marco Aurelio, un sueño. Un sueño amenazado a cada paso por multitud de enemigos, enemigos que iban mucho más allá de las hordas bárbaras del norte. Sigue leyendo

Grecia: bajo el techo de Europa

En Economía/Mundo por
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Podría pasarle a cualquier familia: En ocasiones el mayor de los retoños del hogar se desvía, y su corrupción acaba haciéndose tan grande que, para evitar el desequilibrio y la extensión de la podredumbre a los demás hijos, sus padres terminan por echarle de casa, por el bien de todos.

Hay dos prismas desde los que no se debe mirar la cuestión griega: la primera, como si la pertenencia al euro y la legitimidad del proyecto europeo dependiera obligatoriamente de un proceso “irreversible”, sin estar sujeto a condiciones.

Salta la vista que, de ser así, la propia UE perdería toda capacidad de progreso y de corresponsabilidad entre los Estados que forman parte de ella. No sería justo.

La segunda, como si la decisión de mantener o echar al hijo de casa fuera únicamente una cuestión de análisis del equilibrio coste-beneficio,  no solamente desde el punto de vista económico (que ya se da prácticamente por perdido) sino también geoestratégico y político.

La corrupción griega es algo difícil de obviar. No, no ha sido cosa de unos pocos. Es un Estado que ha alcanzado el estatus de “políticamente fallido“. Ya no solamente por falsear sus cuentas macroeconómicas para acceder a la eurozona, sino por sus niveles de evasión fiscal (estimada en un 30% del PIB)  y por la desquiciante dinámica de amiguismos y el jolgorio que han llevado a las situaciones más absurdas en un país en el que ni el gobierno sabe cuántos funcionarios hay (se estima que podrían ser hasta el 20% de la fuerza laboral del país). Por dar solamente algunos datos…

A los datos se oponen dos argumentos: (1) la culpa no es de todos los griegos (probablemente no, aunque es difícil estimarlo) ni del nuevo Gobierno, sino de los anteriores; y (2) serán los “inocentes” quienes más sufran tanto un eventual “enderezamiento” como una eventual salida del euro.

Ahora bien, más allá de estas dos opciones (salir o quedarse), no existe, como pretenden algunos, la de un nuevo rescate sin la garantía de reforma. La podredumbre ha de quedar fuera de casa, con Grecia o sin ella, y la demanda de “ponerse al día” en los usos del hogar que exige Europa no es, ni mucho menos, una demanda antidemocrática, sino todo lo contrario.

No es planteable que los “acreedores” (esa palabra que suena tan mal y que, sin embargo, significa todos nosotros) tengan que asumir obligatoriamente continuar pagando el desorden griego, solamente porque estos han elegido “democráticamente” que ya decidirán ellos cómo y cuándo se ponen a ordenar.

Es inocente pensar que en realidad lo que falta es “voluntad política” por parte de Europa, y que bastaba con inyectar una y otra vez miles de millones de euros de los impuestos de los trabajadores del resto de la UE hasta que, por arte de magia, Grecia deje de estar podrida.

Lo cierto es que las familias griegas dependen a día de hoy para su sustento de un sistema perverso, en tanto que profundamente corrupto y profundamente deficitario, y que ha terminado por hundirse. Más que rescatar el sistema, que sin el dinero de otros países volverá a estar en poco tiempo muerto y enterrado, lo que hay que hacer es arrancar las zarzas y dejar –como mucho– la cizaña junto con el trigo.

Parece que la única solución posible pasa por inyectar un “chute” de dinero en la economía Griega, aún sabiendo que las probabilidades de recuperarlo en los plazos establecidos son escasas, con el objetivo de otorgar a Grecia un margen de maniobra suficiente como para ponerse al día. Lo que no es planteable es meter ese dinero en un país que, especialmente tras la llegada de Tsipras al poder, se niega a reconocer la perversidad que ha llevado al país a la ruina.

Grecia ha solicitado ya un tercer rescate por valor de 50.000 millones de euros, posibilidad que la UE no ha negado en ningún momento pese a que a nadie se le escapa que, sin esa cantidad, la deuda es y será inasumible por mucho tiempo. ¿En qué se diferencia eso, a efectos prácticos, de una quita de la deuda? En que no supone eludir la responsabilidad de responder ante el resto de los europeos y cumplir el compromiso de hacer las cosas bien.

Está claro que habrá que ver qué condiciones está dispuesto a aceptar Grecia y, sobre todo, si tiene credibilidad después de tanto engaño. Solidaridad no es ser tonto, solidaridad es ayudar a quien quiere ser ayudado, en lugar de persistir en el error. Y, si no: puerta. Dios no lo quiera.

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