Revista de actualidad, cultura y pensamiento

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San Francisco de Asís: el santo que hoy llamarían héroe

En Religión por
Tiempo de lectura: 4 minutos

Si existe un fenómeno extraño de catalogar en el mundo de hoy es el de los santos.

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Andrea Barone o el “like” que le costó la vida

En Asuntos sociales por
Tiempo de lectura: 4 minutos

Andrea Barone quería existir. En lo alto del centro comercial Sarca de Sesto San Giovanni buscaba la enésima fotografía que colgar en Instagram diciendo al mundo entero que su vida valía la pena. Es difícil saber qué pensaba o sentía realmente, pero hay deseos y emociones que te llevan a bajar la guardia, a pensar que la realidad se someterá a tu voluntad de poder, a tu necesidad de existir.

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Naprotecnología, una alternativa ética a la reproducción asistida

En Amor y sexualidad/Asuntos sociales/Bioética/Publirreportajes por
Tiempo de lectura: 5 minutos

El pasado 25 de julio tuvo lugar en el NH de Madrid la presentación y lanzamiento de Fertilitas. Se trata de una entidad que busca poner en contacto a matrimonios con dificultades para poder tener hijos con profesionales que verdaderamente les pueden ayudar. De una forma ética y cuidando los fundamentos de la deontología médica y el amor conyugal, las familias encuentran en esta nueva iniciativa un sistema de diagnóstico y tratamiento científico eficaz. Sigue leyendo

Guy de Maupassant: La angustia y la representación del otro

En Democultura/Literatura por
Tiempo de lectura: 9 minutos

El miedo en la literatura nos ha legado a varios autores que han trascendido su obra para convertirse en iconos culturales, como ha sido el caso de Edgar Allan Poe, Howard Phillips Lovecraft y, más recientemente, Stephen King. Con ello no queremos descartar por supuesto, a Mary Shelley, cuya máxima obra gótica está por cumplir su bicentenario, a Joseph Sheridan Le Fanu, Bram Stoker, Arthur Machen, M.R. James, Robert Bloch o a William Hope Hodgson, por citar algunos escritores.

Sin embargo, más allá de la ficción contenida en los relatos y cuentos de terror, horror o misterio, algo que resulta por demás llamativo es el cúmulo de símbolos y significados inmersos en la narrativa, y que inexorablemente nos remiten a la propia personalidad del autor.

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Delibes y el fin del mundo

En Democultura/Literatura por
Tiempo de lectura: 8 minutos

Todo tiene un final. Los hombres mueren, aunque nieguen esa palabra; nadie se lleva la riqueza a la tumba, aunque se atesore con avaricia; la injusticia podría acabar si un pueblo se dedicaba a ello; e incluso la magia del progreso se agota cuando la contaminación ya no se puede esconder. Mueren los hombres, pero permanece el Hombre en sus dramas y sus esperanzas. La muerte era, para Miguel Delibes [1920-2010] el desenlace inevitable y no siempre justo de una vida no siempre vivida: “al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales”. Sigue leyendo

Todo es cuestión de buscar

En Viñetas por
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    Buscar vida en el universo
Tiempo de lectura: 1 minuto

Hay quien huye al rincón más recóndito del sudeste asiático en busca de “vida” y hay quien sondea las profundidades del universo y se pone a filosofar… Todo es cuestión de estar atento.

Viñeta publicada originalmente en Don Castulo Daily Online y reproducida con permiso del autor.

 

La vida es para el verano (I)

En La angustia de vivir por
Tiempo de lectura: 2 minutos
Acabo de terminar de leer un libro. Fue hace un par de noches. El libro me ha gustado. Ha sido más que un buen compañero, mucho más de lo que fue Alfredo para Elisa De Santis. No sé en qué campaña publicitaria he escuchado que los libros son para el verano. Mi eterna pose de intelectual me impide suscribir al cien por cien un eslogan, pero he de decir que hay algo de real en ello. La verdad es que los libros son para cualquier momento. Pero en verano se tienen más momentos. Ay, el verano. El mensaje hace una clara referencia al título de la obra de Fernando Fernán-Gómez: Las bicicletas son para el verano. Con eso también estoy de acuerdo, pero no se puede entrar en todo.
Volvamos a esa noche. Pasé la última página. La siguiente estaba en blanco. Y la siguiente.  Las pasé con decisión. No sé muy bien la razón pero soy un verdadero escéptico con el final de las obras de ficción (bueno, con cualquier cosa). Siempre doy una oportunidad más. Igual hay otro capítulo corto esperándome, en todos los sentidos. Creo firmemente que es uno de los traumas propios de una generación que ha crecido con escenas después de los créditos de las películas de animación.
He de decir que me tomo esta clase de momentos muy en serio. El mundo para de girar. Respiré profundamente y me quedé un rato mirando por la ventana. Puede que en tu pueblo de veraneo no, pero en Madrid esta clase de cosas le dan a uno un cierto aire de nostálgico. Terminar un libro que te ha gustado es comparable a los grandes momentos de una vida posmoderna tipo: el final de temporada de tu serie favorita, la primera copa que te tomas, un cigarrillo a escondidas, el beso de una chica en una noche de verano o la primera vez que ves el césped del Bernabéu. Conforma una suerte de síndrome de Stendhal para un millennial como yo, los patos de mi Central Park particular.
Únicamente las noches de Julio y Agosto brindan la oportunidad de apreciar estos incorruptibles suspiros del tiempo y permiten hacer una irracional (aunque no por ello menos veraz) radiografía de la coyuntura. Porque en verano siempre se está al borde del precipicio. Y eso lo cambia todo. Como decía Cuartango en El club de los corazones solitarios: “Esa conciencia de la fugacidad hace más precioso cada instante, porque en él se condensa toda la eternidad”.  Ay, el verano. La vida es para el verano. 

Madrid era una fiesta

En Democultura/Literatura por
Tiempo de lectura: 3 minutos

Cuando llegaba la primavera, incluso si era una primavera falsa, la única cuestión era encontrar el lugar donde uno pudiera ser más feliz. Si estábamos solos, ningún día podía estropeársenos, y bastaba esquivar toda cita para que cada día se abriera sin límites. Sólo la gente ponía límites a la felicidad, salvo las poquísimas personas que eran tan buenas como la misma primavera”, Ernest Hemingway, París era una fiesta.

No muchos pueden presumir de una biografía tan repleta de aventuras, encantos y desencantos como la de Hemingway, un hombre de acción bendecido por el don de la sensibilidad artística. Fue combatiente en la Primera Guerra Mundial, corresponsal en África y en la Guerra Civil española. Su experiencia le granjeó fama y la típica imagen de tipo pasado de vueltas que no se amilana ante cualquier cosa. Sigue leyendo

El mal y la redención: los Demonios de Dostoyevski

En Democultura/Literatura por
Tiempo de lectura: 13 minutos

El ser humano conoce el mal, sabe usarlo, en muchas ocasiones lo justifica como necesario o inevitable, e incluso lo llega a equipar con el bien. Pero sabe también que, tarde o temprano, todo mal conlleva una pena, propia o ajena, por la vía del castigo social o por la dolorosa redención personal, muriendo para renacer.

Fiódor Mijáilovich Dostoyevski [1821-1881] comprendió esta realidad en su propia vida y en la de los personajes que construyó para identificar los Demonios de su época; desde ese estudio tan profundo y tan citado del alma humana, y en concreto de una pretendida como singular “alma rusa” (por geografía, por historia, por cultura) que su coetáneo Lev Tolstoi intentó cambiar desde el ejemplo (y al que la posterior Unión soviética ensalzó como promotor, mientras censuraba al “reaccionario” Dostoyevski). Sigue leyendo

Chesterton, el último caballero andante

En Democultura por
Tiempo de lectura: 6 minutos

 “Gilbert Chesterton no ha dejado quien pueda ocupar su lugar. Único en su estilo y sus paradojas, no fundó escuela. Los imitadores que tan a menudo recuecen los restos de un banquete literario, esta vez no han surgido. Queda como un solitario caballero andante que, en su viaje a través de Fleet Street, fue huésped de todas las tabernas de hospitalario ingenio y alegre camaradería”.

Con estas palabras Ada Jones Chesterton definió la vida de su cuñado, Gilbert Keith. Acaso una de las mentes más privilegiadas de los últimos tiempos y, sin lugar a dudas, una de las personalidades más fantásticas de la historia de la humanidad. Y su rareza es el motivo de su falta de escuela. No hay imitadores ni hay continuadores. Hay discípulos y amigos. Personas que se han encontrado con sus escritos y sus escritos les han conducido del misterio al Misterio. Sigue leyendo

La La Land… y que siga el baile

En Democultura por
Tiempo de lectura: 6 minutos

Se encienden las luces. Parpadeo para acostumbrarme y sigo un rato en silencio. No tengo palabras. Me invade una sensación agridulce… La película me ha conquistado, pero el final me pesa como una losa. Aún resuenan los acordes de jazz al piano, que no consiguen acallar un “¿por qué?” que se eleva desde mi alma hasta el infinito.

Tan solo unas horas después consigo articular una frase con sentido a mi compañero: “nostalgia, esta película es pura nostalgia”.

Y ahondando en el largometraje de La La Land, me he ido afirmando en esta primera intuición que para nada pretende ser una vara de medir, sino más bien una ayuda para los que, como yo, terminaron con un nudo en el corazón y una sonrisa melancólica en los labios. Sigue leyendo

Amar lo que tenemos

En Asuntos sociales/Pensamiento/Publicidad por
Tiempo de lectura: 3 minutos

Era hace unos años, cuando aún teníamos la casa al pie de la sierra segoviana. Por entonces yo andaba a vueltas con el segundo Informe de la Felicidad, auspiciado por Coca-Cola, dentro de un interés profesional más amplio sobre el comportamiento del consumidor. Aún no había descubierto a Bauman.

Por entonces, ya digo, teníamos una casa (¡qué casa!) en Segovia y alternaba mis relaciones urbanas y cosmopolitas con el trato, no siempre sencillo, de la gente del lugar. Sigue leyendo

Es usted un filósofo

En Filosofía/Pensamiento por
Tiempo de lectura: 6 minutos

¿Quiere usted empezar a filosofar? O, da igual, ¿no quiere? No tiene escapatoria. Es necesario que lo sepa: es usted un filósofo, lo quiera o no.

Incluso el más ignorante de los hombres de esta tierra está imbuido en su forma de pensar por nociones heredadas que, en cierta manera, son ya de por sí “filosóficas” y que suponen una forma particular de ver el mundo. Especialmente en el caso de quienes han nacido y crecido en el seno de una sociedad occidental, todos tienen en su acervo filosófico un buen número de principios y axiomas intelectuales heredados (a menudo mal heredados) de gigantes del pensamiento moderno tales como Descartes, Kant, Hume y, muy particularmente, Nietzsche. Sigue leyendo

Confesiones de un escritor borracho

En Pensamiento por
Tiempo de lectura: 4 minutos

Recuerdo que una vez en el colegio un profesor, no recuerdo de qué asignatura, me preguntó a quemarropa: “¿tú cuál crees que ha sido el mejor invento de la Historia?“. No me detuve a pensar un solo momento acerca de la cuestión, convencido como estaba entonces de que la sabiduría consiste en haber reflexionado sobre todas las cuestiones –y haber obtenido respuestas– en un tiempo ignoto pero siempre anterior al de la inquisición de terceros. Contesté altaneramente que el candidato perfecto había de ser el coche.

El profesor había estado aguardando con cierta curiosidad mi resolución, como si intuyera que había de sorprenderle, y cuando me escuchó hizo una mueca de aceptabilidad y resignación y se marchó. Sigue leyendo

Buscando a Kierkegaard

En Diario compartido/Filosofía por
Tiempo de lectura: 8 minutos

¿Quién fue Søren Kierkegaard?

Al igual que ocurre con Sócrates, esta es una pregunta difícil sino imposible de responder. Es tal la riqueza de su legado que filósofos tan distantes entre sí como Jacques Derrida o Cornelio Fabro han visto en Kierkegaard un interlocutor imprescindible. Hermano Kierkegaard, le llamaba Unamuno a principios del siglo pasado mientras que las dos figuras decisivas de la filosofía del siglo XX, Heidegger y Wittgenstein, reconocen su influencia, como también los dos grandes de la teología cristiana, protestante y católica, Barth y Balthasar. Kierkegaard está más que presente en Ordet, tal vez la mejor película del genial Dreyer, así como en el cine de Bergman y, por acercarnos a nuestros días, nos lo encontramos también en las películas de Terrence Malick, los guiones de Charlie Kaufman o las series de David Milch. Sigue leyendo

La filosofía no sirve para nada

En Filosofía/Pensamiento por
Tiempo de lectura: 6 minutos

En el debate sobre la desaparición de la filosofía de los institutos españoles vuelve a resonar la famosa cuestión: ¿para qué sirve la filosofía? Una pregunta que se nos hace continuamente a los que hemos decidido dedicar nuestras vidas al estudio, divulgación y enseñanza de la misma. La alegre respuesta con que se intenta sorprender al que pregunta es: “la filosofía no sirve para nada”. Una sonrisa superior, párpados caídos, mueca de ironía… y a otra cosa, mariposa. Sigue leyendo

Feliz mosca (contra E. Martínez y otros puritanos)

En Pensamiento por
Tiempo de lectura: 2 minutos

Espinosa Martínez acaba de publicar en Democresía una erudita arenga contra ese desagradable insecto volador llamado mosca. Al terminar de leer sus seductoras palabras, confieso que corrí a abrir las ventanas de casa, con la intención de atrapar una de esas malditas y poder pasar la tarde torturándola, quitándole las alas para dejarla confundida en un hormiguero. Esos ojos rojos desorbitados, el cuerpo gordo y las patas pequeñas, insecto desproporcionado, escándalo de Apolo. “Comemierda, regocijo infinito, espejo vivo” ¡Ajá! Espejo vivo. Walter White luchando por borrar todo vestigio de culpa. Sigue leyendo

La bajada del burro y el barril de ron que no llega

En El astigmatismo de Chesterton por
Tiempo de lectura: 6 minutos

-Hola, buenas tardes.

-Qué tal buenas tardes, amigo. ¿Desea tomar algo?

-No, no. Gracias. Soy el técnico. Vengo a ver el lavavajillas.

-Ah, vale. Espera que te acompaño.

Avanzaron por un par de pasillos enclenques de pladur hasta llegar a la parte del office. Cada centímetro de espacio estaba ocupado con muebles viejos repletos de platos, copas,  servilletas y manteles. Pegado a la cocina, un viejo y enorme lavavajillas industrial gemía y  convulsionaba con terrible entusiasmo, amenazando con lanzar a cualquier lado sus tripas de porcelana y cristal. Sigue leyendo

La cuestión fundamental

En Asuntos sociales/Bioética por
Tiempo de lectura: 3 minutos

A raíz de una polémica que nada tiene que ver con la “cuestión fundamental” hemos podido ver a todo el mundo aplaudiendo a Madonna, quien muy acertadamente dijo la semana pasada que los niños fabricados en probetas “tienen alma” y no son “niños sintéticos” como había sugerido cierto personaje.

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Imagen de ‘Huffington Post’. Por otra parte, para Madonna el alma de todo niño justifica la fecundación in vitro y los vientres de alquiler, cosa de la que ya hablaremos…

 

El hecho es que no deja de tener gracia que, si lo que dice la diva del pop acerca de los susodichos niños “químicos”, lo dijera cualquier otro acerca de los que son gestados en el vientre de sus madres, la reacción sería muy distinta.

Recuerdo que hace unos meses, tomando unas cañas –con Madonna no, obviamente– llegamos no se sabe muy bien cómo a la discusión sobre el aborto.

Un buen amigo con quien discrepo en casi todo, pese a que ambos compartimos espacio en este blog, y a quien tengo en muy alta estima quiso dejar de lado cualquier discusión bizantina diciendo:

-Todo se reduce a una única pregunta: el feto, ¿es o no es humano?

Y lo cierto es que –aquella vez sí– no pude estar más de acuerdo con él, aunque ambos tuviéramos una respuesta distinta para la misma pregunta.

El tema no es baladí. La diferencia entre una respuesta u otra es la que hay entre el asesinato de un niño a manos de sus padres o una operación para retocarse la nariz. No parece que quede mucho espacio para esos “grises” en los que tanto gustamos de refugiarnos cuando nos conviene.

Ocurre sin embargo que, por alguna clase de defecto de la lógica social, la respuesta a esta pregunta rara vez se mueve en el espacio de las dos salidas posibles: o no, y punto. Si no, ¿Cómo se explica que, ante una pregunta por el ser (¿es o no es?) las respuestas más comunes sean las siguientes?:

a) el hambre en África:

 



 

 b) el machismo

 

 


c) los desahucios

 

 

d) la dignidad de la mujer

 

 

 

e) la Iglesia Católica

 

 

  f) Franco

 

 

g) la felicidad y el sufrimiento (en abstracto, por supuesto)

 

 

   h) la masturbación (la clásica pregunta de: ¿Si te masturbas estás abortando?)

 

 

i) los curas que abusan

 

 

j) la cultura medieval

 

 

k) Y así hasta desquiciar al más razonable…

 

En definitiva, el resultado de formular una pregunta aparentemente sencilla tiende de forma irremediable a producir una ensalada de intervenciones, cada una más peregrina y creativa que la anterior, que pretenden matizar atendiendo a razones “prácticas”, teológicas, o de “progreso” a una pregunta que nada tiene que ver: ¿Es o no es humano?

Quiero creer y creo que no somos tan estúpidos. Prefiero pensar simplemente que todo cuenta si se trata de no enfrentarse a la pregunta: ¿Existe el derecho a matar por cuestiones de “utilidad” social o particular? Que, a su vez, precisa de una cuestión anterior: ¿Existen jerarquías entre hombres, cuando se trata de derechos?

El Derecho a mirar hacia otro lado

En Asuntos sociales/Bioética por
Tiempo de lectura: 3 minutos

Nos decía ayer, 3 de febrero Javier Sampedro en el País –a propósito de la “técnica de los tres padres genéticos”– que “la oposición a la técnica aprobada en Londres no es bioética: es religión”.

Según esto, dicha técnica no presentaría “ningún” problema bioético, y la oposición que ha suscitado sería otro fenómeno de la incomprensible e irracional agresividad de la Iglesia- de las religiones en general- contra la Ciencia.

La afirmación resulta tan gratuita que resultaría cómica, si no se tratara de un tema tan grave. ¿De qué religión y de qué bioética estamos hablando? Sigue leyendo

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